El término “Latinx”, una pastilla difícil de digerir. Por: Armando Zarazú*

Desde hace algunos años en los Estados Unidos ha comenzado a utilizarse la palabra “Latinx” para mantener la identidad individual de aquellos que no están satisfechos con el género con que nacieron. De allí se ha querido extender el término para definir la identidad étnica y cultural de todos los llamados “hispanos” en este país y, por último, a los que utilizan el español como idioma en otras latitudes, valga decir en los países hispanoamericanos.

Ahora bien, en Latinoamérica el término “Latinx” no ha tenido la acogida que sus creadores esperaban, tampoco en los Estados Unidos, en donde menos del 5% lo utiliza, los que lo hacen son jóvenes con menos de treinta años, cuyo idioma diario es el inglés y tienen un nivel de educación superior a la escuela secundaria, valga decir universitario, lo que muestra que las grandes mayorías hispanas no lo utilizan, ni se sienten atraídos en hacerlo.

Por otro lado, debemos revisar el significado de la palabra “Hispano” y su relación con los inmigrantes de países de habla castellana y podremos notar que necesita un análisis más profundo debido a las diferencias que existen entre ellos y que algunos, erróneamente tratan de minimizar. Sin duda, una de las primeras sorpresas para los inmigrantes que vienen del sur del Río Grande a los EEUU es que al llegar se convierten en “Hispanos”. Muchos se consideraban colombianos, venezolanos, mexicanos, peruanos, guatemaltecos, chilenos, etc. Es aquí donde empiezan las diferencias, cada país tiene una identidad cultural única y separada y ellos están inmensamente orgullosos de su cultura única.

Se tiene que entender que el vocablo “Hispano” se refiere a todas las personas de un país cuyo idioma principal es el español. Por lo tanto, es una cuestión cultural, no racial, como muchos creen. Los países que usan el español como idioma tienen una población heterogénea; existen todo tipo de hispanos si hablamos en términos raciales.

Por otro lado, es bueno puntualizar que dentro de lo que se conoce como países de habla hispana existen grupos que poco o nada tienen de hispano hablantes. Nos referimos a los millones de personas que hablan lenguas aborígenes como el Nahual, Quiché, Pocóm, Queqchi, Cakchiquel, Quechua y Aimara, por mencionar solo algunas.

Desde el punto de vista lingüístico, el idioma español tiene en la Asociación de Academias de La Lengua Española a una entidad de carácter jurídico internacional que agrupa, en la actualidad, a las veintitrés Academias de la Lengua Española, de España, América, Filipinas y Guinea Ecuatorial. La función principal de esta Asociación es elaborar normas para el uso correcto de la lengua española. También trabajan por mantener la unidad de la lengua dentro de los distintos países que la hablan, evitando que sus cambios y adaptaciones a las necesidades del hablante deformen la esencia idiomática de la lengua. Esta entidad es la única que puede añadir vocabulario nuevo al idioma español o desechar las palabras que pierden uso, lo hace mediante un mecanismo especial aceptado por todos sus miembros.

Aparte que su uso es casi nulo en los países de habla hispana, el “Latinx” está teniendo serios tropiezos con algunos gobiernos de países en donde se habla el español. Por ejemplo, en julio del presente año, tanto Argentina como España han hecho público su rechazo al nuevo término en base a que este viola las reglas de la gramática del lenguaje español, mientras que otros están próximos a hacerlo.

Decíamos que el hablante de español se identifica por su nacionalidad, con el “Latinx” cambiarían las cosas. En mi caso, por ejemplo, ya no sería peruano sino “peruanx”. A mi concepto, este pretendido cambio es una pastilla difícil de digerir.

*Armando Zarazú es profesor de Español en Torrington High School