Invasión Rusa a Ucrania. ¿Quién gana, quién pierde? Por: Humberto Caspa*

Los hechos hablan por sí solos en el conflicto ruso-ucraniano. Vladimir Putin quiere mostrar la superioridad militar de su país frente a otro que comparativamente es más débil militar y económicamente. Hasta ahora no lo ha conseguido.

  Por el contrario, las fuerzas militares ucranianas, incluyendo un gran contingente de guerrillas urbanas (fuerzas autodefensas), lograron contener –por lo menos momentáneamente— un ataque que tenía la intención de derrocar a su gobierno y luego convertir a Ucrania en otro pedazo del territorio ruso.

            Sin embargo, el gran fracaso de Putin está ubicado en el plano de la política internacional.  Mientras los ucranianos resisten la incursión militar rusa y el mundo estrangula su economía, Putin está lejos de convertir a su país en otra de las potencias hegemónicas del sistema internacional.

Nadie niega la capacidad nuclear de Rusia, pero este tipo de armamento de destrucción masiva también la tienen países como Francia, Gran Bretaña, la India, Paquistán e Israel; empero, ninguno de ellos es considerado “potencia mundial” en el sistema internacional. 

            Lo cierto es que solo existe dos potencias mundiales: Estados Unidos y la República Popular China.  En este sentido, el sistema internacional nuevamente vuelve a un periodo en que el mundo estuvo dominado por dos ejes hegemónicos (Estados Unidos y la ex Unión Soviética), los cuales provocaron el desarrollo descontrolado de armas nucleares.

            A pesar de que el mundo se enfrascó en el miedo de una posible guerra nuclear, tanto Estados Unidos como la ex Unión Soviética solo, una vez, estuvieron al borde de causar una catástrofe mundial.  Este hecho sucedió durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962, cuando el gobierno de Fidel Castro permitió la instalación de misiles nucleares a unos pocos kilómetros del territorio nacional estadounidense.

            En palabras de Kenneth Waltz, intelectual especialista en relaciones internacionales y promotor de la perspectiva realista-estructuralista, el mundo goza de una estabilidad relativa cuando el sistema internacional está dominado por dos potencias mundiales. Es decir, un mundo bipolar.

Por el contrario, según Waltz, cuando existe varias potencias mundiales (multipolarismo), como sucedió en el periodo anterior a la 1ra Guerra Mundial, la comunidad mundial padeció de la competencia por el poder, en donde una potencia mundial podía generar una calamidad bélica.  Precisamente las dos guerras mundiales son causas de un sistema internacional multipolar.

            Así, el hecho de que Rusia no logre el objetivo de convertirse en otra potencia mundial, el mundo se beneficiaría de enfrentamientos catastróficos producidos de un sistema internacional multipolar. Una derrota de Putin traería beneficios para Rusia, Ucrania y para toda la comunidad mundial.

* Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.