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Responder con firmeza y no colgar: la estrategia más efectiva frente a las llamadas spam

El aumento de llamadas comerciales no deseadas y de intentos de estafa telefónica ha convertido a los teléfonos móviles en un canal constante de interrupciones para millones de personas. Ante este escenario, surge una pregunta recurrente: ¿es mejor colgar de inmediato o responder a una llamada spam? Especialistas en ciberseguridad sostienen que la forma en que se reacciona influye directamente en la frecuencia con la que el número volverá a ser contactado.

De acuerdo con los expertos, colgar sin responder no es una solución eficaz. Los sistemas automáticos de los centros de llamadas interpretan este gesto como que el usuario está ocupado, lo que incentiva nuevos intentos en otro momento. Además, al responder y cortar de inmediato se confirma que el número está activo, aumentando la probabilidad de que sea incorporado a futuras campañas comerciales.

En cambio, la estrategia más efectiva consiste en emitir una respuesta breve y clara, como “No gracias, no estoy interesado”. Esta negativa explícita obliga a los operadores a marcar el número como no viable dentro de sus protocolos internos, lo que reduce considerablemente las posibilidades de recibir nuevas llamadas. Los trabajadores de los call centers deben seguir guiones estrictos y, ante una negativa directa, tienen prohibido insistir para evitar sanciones y daños a la reputación de la empresa.

Pese a las funciones de bloqueo y filtrado que ofrecen los teléfonos inteligentes, las llamadas spam persisten. Los centros de llamadas utilizan tácticas como la rotación constante de números y sistemas automáticos que dificultan su identificación. Esto les permite adaptarse rápidamente a las barreras tecnológicas y continuar con sus campañas masivas.

El problema se agrava cuando las llamadas no tienen fines comerciales, sino fraudulentos. Los estafadores suelen suplantar la identidad de bancos u organismos oficiales para obtener datos personales o financieros. Ninguna institución legítima solicita contraseñas, claves o pagos urgentes por teléfono. Frases como “su cuenta será bloqueada” o la exigencia de instalar aplicaciones de control remoto son señales claras de alerta.

Otro riesgo importante es responder con un simple “sí”. Según advierte el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), grabaciones de voz pueden ser manipuladas mediante inteligencia artificial para autorizar operaciones o suplantar identidades. Esto puede derivar en fraudes que afecten no solo a la víctima directa, sino también a su entorno cercano.

Ante una llamada sospechosa, los expertos recomiendan pedir la identificación del interlocutor, no brindar información personal y, en caso de detectar un intento de fraude, cortar la comunicación de inmediato y reportar el incidente a las autoridades correspondientes. La prevención y una respuesta adecuada siguen siendo las herramientas más eficaces para reducir el impacto de estas prácticas.

Fuentes varias