Crece la crisis de salud mental entre inmigrantes en Connecticut por temor a la deportación
En todo el estado de Connecticut, miles de residentes que temen ser deportados o que un familiar lo sea están recurriendo al aislamiento social y enfrentan un deterioro progresivo de su salud mental y física, de acuerdo con un reciente estudio de la organización CT DataHaven.
La encuesta, publicada en octubre, reveló que casi un tercio de los habitantes de Connecticut se preocupa “mucho” o “algo” por la posibilidad de que ellos mismos o alguien cercano sea deportado, detenido o pierda su estatus migratorio legal. La inquietud es significativamente mayor entre la población latina, donde el 44% manifestó tener este tipo de temores.
Especialistas advierten que esta ansiedad constante está generando efectos directos en la vida cotidiana de las comunidades inmigrantes, como el retraimiento social, el aumento del estrés, la depresión y problemas físicos asociados al miedo prolongado.
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es que, entre los residentes que expresaron temor a las medidas de control migratorio, el 14% afirmó haber evitado acudir a servicios médicos o conocer a alguien que lo hizo por miedo a ser identificado por las autoridades. Esta situación incrementa los riesgos de enfermedades no tratadas y agrava condiciones crónicas.
Organizaciones comunitarias y defensores de los derechos de los inmigrantes señalan que el clima de incertidumbre ha provocado que muchas personas dejen de acudir a hospitales, clínicas y programas de asistencia, aun cuando necesitan atención urgente. El temor a la deportación se ha convertido en una barrera invisible para el acceso a la salud.
El informe de DataHaven subraya que el impacto no solo es individual, sino también colectivo, ya que afecta a familias enteras y a comunidades completas que viven bajo una presión constante. En especial, la población latina enfrenta una carga emocional mayor debido a su mayor exposición a las políticas migratorias y a la desinformación.
Expertos en salud pública insisten en la necesidad de reforzar los programas de apoyo psicológico y de garantizar que los servicios médicos sean accesibles y seguros para todos los residentes, independientemente de su estatus migratorio.
La situación plantea un desafío urgente para las autoridades estatales y los sistemas de salud, que buscan evitar que el miedo se traduzca en una crisis sanitaria silenciosa dentro de las comunidades inmigrantes de Connecticut.
SASHA ALLEN Y KATTY GOLVALA (CT Mirror)
Foto: SHAHRZAD RASEKH (CT Mirror)
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