Cómo puedes seguir disfrutando de los lácteos si eres intolerante a la lactosa

La intolerancia a la lactosa es una de las condiciones relacionadas con las dietas más incomprendidas, mal etiquetadas y mal diagnosticadas. Según un estudio, aproximadamente 10% de los latinos se consideran intolerantes a la lactosa. Pero, muchos nunca han sido diagnosticados por un profesional de la salud. Una experta dice que evitar los lácteos puede tener otras consecuencias de salud.

Febrero es el Mes de la Concientización sobre la Intolerancia a la Lactosa. Para ayudar a aclarar algunos conceptos sobre los lacteos, la nutricionista Dominicana de Nueva York y representante del American Dairy Association, Diana Rodriguez respondió algunas preguntas sobre la intolerancia a la lactosa:

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa es la inhabilidad del cuerpo de digerir la lactosa, que es un azúcar natural que se encuentra en los productos lácteos. Durante la digestión, una enzima intestinal llamada lactasa descompone la lactosa en 2 azúcares más pequeños, glucosa y galactosa, que se digieren más fácilmente.

¿Debo evitar consumir lácteos si soy intolerante a la lactosa?

La buena noticia es que puedes disfrutar del delicioso sabor y los altos nutrientes de la leche, queso y yogur si eres intolerante a la lactosa.  Por ejemplo, la leche deslactosada contiene los mismos 13 nutrientes esenciales que la leche regular, incluyendo 8 gramos de proteína de alta calidad y vitamina D, que es relacionada con un sistema inmunológico saludable. 

¿Debo elegir una leche a base de plantas si soy intolerante a la lactosa?

No es necesario, y recomendamos que leas las etiquetas. Los imitadores de la leche a base de plantas, como las de almendras o bebida de avena, intentan proveer los mismos beneficios que se encuentran naturalmente en la leche. El resultado es que contienen 10 o más ingredientes incluyendo azúcar y sal añadida, preservativos entre otros. 

¿Es lo mismo la alergia a la leche que la intolerancia a la lactosa?

Esta pregunta es muy importante porque es indispensable comprender que ambos conceptos son muy diferentes. La intolerancia a la lactosa es un problema digestivo que no pone en riesgo tu vida. En cambio, la alergia a la leche es provocada por un problema con el sistema inmunitario de tu cuerpo. Según la Oficina Para la Salud de la Mujer, las alergias a la leche son más comunes en niños menores de 3 años. Los síntomas pueden variar de leves (sarpullidos o picazón) a intensos (problemas para respirar o sibilancia). Una reacción potencialmente mortal causada por una alergia se denomina anafilaxis, que es una emergencia médica donde debes llamar al 911 de inmediato. La mayor parte de los niños con el tiempo superan las alergias a la leche.

“El consumo de la leche y sus derivados es imprescindible para mantener una dieta balanceada y nutritiva”, dice Rodriguez. “Además, los lácteos poseen cuatro notables beneficios para el bienestar integral”.

* Enviado por Mercedes Sánchez (Camelo Communication)