¿Es saludable comer hongos? Especialistas destacan sus beneficios nutricionales y antioxidantes
Los hongos comestibles, entre ellos el conocido Agaricus bisporus, se han convertido en un ingrediente habitual en la cocina por su sabor suave, su versatilidad y su capacidad para integrarse en una amplia variedad de platos. Pero más allá de sus cualidades gastronómicas, especialistas en nutrición señalan que también pueden aportar beneficios importantes para la salud.
Aunque muchas veces se los incluye dentro del grupo de los vegetales, los hongos pertenecen al reino Fungi. A diferencia de las plantas, no contienen clorofila ni realizan fotosíntesis. Desde el punto de vista nutricional, se caracterizan por su bajo contenido de calorías y grasas, además de aportar fibra, vitaminas y minerales.
Entre los nutrientes presentes en los hongos se encuentran potasio, fósforo, vitaminas del complejo B y fibra. También contienen pequeñas cantidades de magnesio, calcio, zinc, hierro y cobre, elementos que cumplen distintas funciones en el organismo.
Uno de los componentes que más interés genera entre los especialistas es la ergotioneína, un compuesto natural con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Esta sustancia se encuentra en concentraciones destacadas en distintas variedades de hongos y es estudiada por su posible papel en la protección de las células frente al daño oxidativo.
Otro compuesto relevante es el ergosterol, un lípido presente en la membrana celular de los hongos. Cuando se expone a la luz ultravioleta, puede transformarse en vitamina D2, un nutriente importante para la salud ósea y otras funciones del organismo.
La médica especialista en Nutrición y Obesidad Liliana Papalia recomienda optar por métodos de cocción breves, como el salteado o el horno, ya que permiten desarrollar el sabor y modificar la textura sin exponer los hongos durante demasiado tiempo al calor o al agua.
La especialista advierte que hervirlos puede provocar que algunos nutrientes solubles en agua pasen al líquido de cocción. Por esa razón, si se utiliza este método, aconseja aprovechar también el caldo en sopas, guisos o salsas.
Los hongos pueden consumirse en risottos, pastas, carnes, pollos, ensaladas y diferentes preparaciones salteadas. Su capacidad para combinarse con numerosos alimentos los convierte en una alternativa sencilla para incorporar mayor variedad a la alimentación cotidiana.
Los especialistas, sin embargo, recuerdan que ningún alimento por sí solo garantiza una buena salud. Los posibles beneficios de los hongos deben considerarse dentro de una dieta equilibrada y variada, acompañada por otros hábitos saludables.
Su bajo aporte calórico, junto con la presencia de fibra, minerales y compuestos antioxidantes, explica por qué los hongos continúan despertando interés tanto en la gastronomía como en la investigación nutricional.
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