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Rubio y Bessent viajaron en avión señuelo mientras Trump fue trasladado en secreto por amenaza iraní

Los dos funcionarios de mayor rango del gabinete del presidente Donald Trump viajaron a bordo de un avión utilizado como señuelo durante el regreso de una cumbre celebrada en Turquía, mientras el mandatario era trasladado discretamente a una aeronave militar debido a una posible amenaza iraní.

El secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, permanecieron en la aeronave que inicialmente parecía destinada a transportar al presidente de regreso desde Ankara, según reveló un funcionario federal familiarizado con el operativo de seguridad.

La fuente, que habló bajo condición de anonimato debido al carácter sensible de la información, aseguró que Rubio conocía tanto la maniobra como la amenaza que llevó a las autoridades estadounidenses a modificar el plan de vuelo presidencial. Sin embargo, no precisó por qué el secretario de Estado permaneció en el avión señuelo. Sobre Bessent, indicó que probablemente también estaba informado, aunque no pudo confirmarlo.

El funcionario explicó que las medidas de protección alrededor del presidente de Estados Unidos son considerablemente más estrictas que las aplicadas incluso a los integrantes de mayor rango del gabinete, especialmente después de los intentos de asesinato sufridos por Trump.

Rubio y Bessent ocupan posiciones relevantes dentro de la línea de sucesión presidencial estadounidense. El secretario de Estado y posteriormente el secretario del Tesoro aparecen en ella después del vicepresidente y de los principales líderes del Congreso, conforme al orden establecido por la legislación estadounidense.

Trump había viajado a Turquía para participar en una reunión de la OTAN a bordo de una nueva aeronave reacondicionada y entregada por Qatar. Sin embargo, antes de abandonar el país se produjo un cambio extraordinario en el dispositivo de seguridad para su viaje de regreso.

Aunque inicialmente se informó que el presidente utilizaría durante parte del trayecto un modelo antiguo del Air Force One, posteriormente trascendió que Trump no se encontraba en esa aeronave. El mandatario habría sido trasladado de manera encubierta mediante un vehículo utilizado habitualmente para servicios de catering hasta otro avión militar, con el objetivo de reducir el riesgo de un eventual ataque.

La operación se ejecutó mientras periodistas y parte del personal de la Casa Blanca creían que el mandatario viajaba en la aeronave presidencial originalmente prevista, convirtiendo ese vuelo en una pieza clave del dispositivo de distracción.

Reportes periodísticos señalaron que funcionarios de inteligencia habían advertido previamente sobre la posibilidad de un ataque dirigido contra Trump o contra su avión. Esas preocupaciones llevaron a reforzar las medidas de seguridad y a modificar la ruta y la aeronave utilizada durante la primera etapa del regreso desde Ankara.

El propio Trump confirmó posteriormente que realizó parte del viaje hacia Inglaterra en un avión militar y aseguró que la decisión fue tomada por los responsables de su seguridad.

El mandatario explicó que siguió las instrucciones del Servicio Secreto y de las Fuerzas Armadas, que recomendaron utilizar una aeronave diferente como medida preventiva.

El episodio revela el nivel de planificación y discreción que puede alcanzar la seguridad presidencial estadounidense ante una amenaza considerada creíble, incluso cuando ello implica separar al mandatario de algunos de los funcionarios más importantes de su propio gobierno y utilizar vuelos alternativos para confundir a posibles atacantes.

Fuentes varias

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