Estados Unidos cerrará cinco sedes diplomáticas para reducir gastos operativos
Washington.— El Gobierno de Estados Unidos notificó al Congreso su intención de cerrar cinco embajadas, consulados y oficinas diplomáticas ubicadas en África, Asia y el hemisferio occidental, como parte de un proceso de reorganización destinado a reducir costos y simplificar sus operaciones internacionales.
De acuerdo con avisos enviados recientemente a legisladores, el Departamento de Estado prevé clausurar la embajada estadounidense en Granada; los consulados de Nagoya, Japón, y Medan, Indonesia; el Puesto de Presencia Estadounidense en Winnipeg, Canadá; y una oficina dependiente de la embajada en Douala, Camerún.
Las autoridades calculan que los cierres permitirán ahorrar aproximadamente 4.4 millones de dólares al año. Las instalaciones afectadas cuentan con plantillas reducidas en comparación con otras representaciones diplomáticas de Estados Unidos.
La embajada en St. George’s, Granada, y el consulado en Nagoya tienen cada uno un funcionario estadounidense y cinco trabajadores locales. El consulado en Medan dispone de cuatro empleados contratados directamente por Estados Unidos y 47 trabajadores locales.
Por su parte, el puesto diplomático en Winnipeg funciona únicamente con dos empleados locales, mientras que la oficina ubicada en Douala cuenta con 14 trabajadores locales.
La decisión forma parte de una estrategia más amplia para reorganizar la presencia diplomática estadounidense. A principios de este año, el Departamento de Estado también anunció el cierre permanente del consulado en Peshawar, Pakistán, considerado el puesto diplomático estadounidense más cercano a Afganistán desde la retirada de las tropas de ese país en 2021.
Los recortes ocurren mientras Washington destina recursos a recuperar o reforzar su presencia en otros territorios considerados estratégicos. Entre esos esfuerzos se encuentran la reapertura de la embajada en Caracas y los planes para restablecer plenamente las misiones diplomáticas en Damasco, Siria, y Trípoli, Libia.
Con estas medidas, la administración estadounidense busca reducir gastos en oficinas con poca actividad, al tiempo que concentra recursos en países donde considera necesario recuperar una presencia diplomática formal.
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