Ceuta recupera la calma tras 38 horas de presión migratoria y tensión diplomática
La ciudad autónoma de Ceuta comenzó a recuperar la normalidad después de 38 horas marcadas por la llegada masiva de migrantes desde Marruecos, el refuerzo progresivo de los dispositivos de seguridad y una intensa crisis política y diplomática.
Según las estimaciones difundidas por el Gobierno central, unas 50.000 personas habrían cruzado irregularmente la frontera desde la madrugada del 30 de julio. De ellas, más de 48.000 ya habrían regresado a territorio marroquí al cierre del último balance oficial.
La magnitud de las entradas desbordó durante varias horas la capacidad operativa de las autoridades y generó escenas de tensión en una ciudad de 83.595 habitantes. La crisis también provocó fuertes críticas por la respuesta inicial del Ejecutivo y por la falta de coordinación entre las distintas administraciones.
Ceuta reclamó una emergencia nacional
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, había advertido desde el miércoles sobre la gravedad de la situación. En ese momento calculó que alrededor de 1.500 personas habían entrado durante los diez días anteriores y alertó de que el ritmo podía alcanzar niveles similares a los registrados durante la crisis migratoria de mayo de 2021.
Ante el aumento de las llegadas durante la madrugada y la mañana del jueves, Vivas solicitó la declaración de una emergencia nacional y la creación de un mando único que permitiera recuperar el control sobre el terreno.
El Gobierno central rechazó inicialmente esa posibilidad al considerar que la normativa de protección civil no contempla los flujos migratorios como un riesgo susceptible de activar ese mecanismo. El Ejecutivo ceutí reformuló posteriormente la petición al amparo de la Ley de Seguridad Nacional, pero tampoco fue atendida.
La Junta de Portavoces de Ceuta, con el respaldo de todos los partidos representados, apoyó la solicitud y reclamó además el despliegue del Ejército y el cierre temporal de la frontera con Marruecos.
Refuerzo de la seguridad y críticas por la respuesta
Durante las primeras horas, el número de agentes desplegados resultó insuficiente para contener el flujo constante de personas. El dispositivo fue reforzado posteriormente y las Fuerzas Armadas comenzaron a intervenir durante la tarde del jueves.
La agencia europea Frontex también ofreció asistencia, aunque esa colaboración no llegó a concretarse durante las horas más críticas.
La falta de anticipación fue uno de los principales reproches dirigidos al Ejecutivo. Mientras en Ceuta se reclamaba el cierre de la frontera, las autoridades decretaron horas después la suspensión del paso entre Melilla y Marruecos al detectar un incremento de llegadas en esa zona.
España y Marruecos defendieron su cooperación
En plena crisis, los gobiernos de España y Marruecos destacaron públicamente la cooperación bilateral. La Moncloa aseguró que las fuerzas de seguridad marroquíes estaban actuando para frenar nuevas salidas y afirmó que los ministros del Interior de ambos países permanecían en contacto permanente.
Representantes diplomáticos marroquíes negaron que las llegadas respondieran a una decisión de las autoridades del país vecino para favorecer la inmigración irregular.
Sin embargo, los mensajes de cooperación no consiguieron frenar de manera inmediata el flujo de personas ni evitar el deterioro del debate político en España y en otros países europeos.
Reacciones internacionales
La situación en Ceuta también provocó reacciones dentro de la Unión Europea. El ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, planteó la posibilidad de suspender temporalmente el espacio Schengen con España, una propuesta respaldada posteriormente por la primera ministra Giorgia Meloni.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, respondió defendiendo el cumplimiento de los acuerdos europeos y sostuvo que el respeto a los tratados comunitarios no puede depender de decisiones unilaterales.
Otros dirigentes políticos europeos y estadounidenses también cuestionaron la política migratoria española. La escalada diplomática llevó al Gobierno a convocar al embajador de Italia.
Sánchez denuncia una violación territorial
Durante su intervención del viernes, Sánchez calificó lo ocurrido como un ataque y una violación de la integridad territorial de España.
El Ejecutivo anunció además la instalación de boyas en el espigón fronterizo de Ceuta para dificultar los cruces a nado. La medida fue planteada como una alternativa preventiva ante las limitaciones legales aplicables a las devoluciones inmediatas de personas que ya hayan alcanzado territorio español.
A las 13.50 horas del viernes, el Gobierno ofreció su primera estimación global: 50.000 entradas irregulares en cerca de 38 horas. En ese momento aseguró que unas 25.000 personas ya habían regresado a Marruecos.
El balance posterior elevó esa cifra por encima de las 48.300 personas y permitió a las autoridades dar por controlada la situación, aunque la crisis dejó abiertos numerosos interrogantes sobre la gestión fronteriza, la coordinación institucional y las relaciones entre España y Marruecos.
Fuentes varias

