Salud

Utensilios de plástico negro generan preocupación por la presencia de sustancias químicas

Los cucharones, espátulas y otros utensilios de plástico negro presentes en numerosas cocinas han quedado bajo la mirada de investigadores después de que varios estudios detectaran retardantes de llama en algunos de estos productos.

Una investigación publicada en 2024 analizó artículos domésticos de plástico negro comercializados en Estados Unidos, entre ellos utensilios de cocina, bandejas para alimentos, juguetes y accesorios. Los científicos encontraron en algunas muestras sustancias utilizadas habitualmente para reducir la inflamabilidad de aparatos electrónicos.

La principal hipótesis es que estos compuestos llegaron a los utensilios de manera involuntaria durante el proceso de reciclaje. Plásticos procedentes de televisores, computadoras y otros dispositivos electrónicos podrían mezclarse con materiales destinados a la fabricación de artículos de uso cotidiano.

Los investigadores aclararon que los utensilios de cocina no necesitan retardantes de llama para cumplir su función. Por ello, su presencia sería consecuencia de una separación inadecuada de los residuos plásticos y no de una incorporación intencional durante la fabricación.

Estudios anteriores ya habían detectado contaminación

La preocupación no es nueva. Un estudio realizado en el Reino Unido y publicado en 2018 examinó 96 utensilios de cocina de plástico. Los resultados mostraron concentraciones medibles de bromo en una parte de las muestras, especialmente en productos antiguos, lo que sugería la posible presencia de retardantes de llama bromados procedentes de materiales reciclados.

Algunos retardantes de llama han sido estudiados por su posible relación con alteraciones hormonales, problemas reproductivos, daños neurológicos y determinados tipos de cáncer. Sin embargo, la presencia de una sustancia peligrosa en un producto no significa automáticamente que su uso ocasional vaya a causar una enfermedad. El riesgo depende de factores como la concentración, el tiempo de exposición y la cantidad que pueda migrar hacia los alimentos.

La investigación de 2024 tampoco demostró que todos los utensilios negros estén contaminados. Los científicos seleccionaron para los análisis químicos detallados los productos que, tras una evaluación inicial, parecían tener una mayor probabilidad de contener bromo. Por ese motivo, los resultados no permiten establecer qué porcentaje de todos los utensilios disponibles en el mercado representa un riesgo.

Autores corrigieron el cálculo de exposición

El estudio generó titulares alarmantes después de estimar la cantidad de un retardante de llama, conocido como BDE-209, que podría transferirse desde los utensilios hacia los alimentos. Posteriormente, los autores reconocieron que habían interpretado de manera incorrecta una fórmula empleada para calcular esa exposición, lo que produjo una sobreestimación.

La corrección, publicada en 2025, señaló que la investigación no había sido diseñada para determinar si utilizar utensilios negros producía una exposición inaceptable. Su objetivo era comprobar si artículos domésticos fabricados con plástico negro podían contener retardantes de llama antiguos o de uso reciente.

Pese al error, los autores sostuvieron que el hallazgo central no cambió: sustancias utilizadas en plásticos electrónicos pueden terminar contaminando objetos elaborados con materiales reciclados, incluso cuando esos artículos no necesitan protección contra incendios.

Recomiendan precaución, pero no alarma

Ante la incertidumbre, especialistas y organizaciones ambientales plantean reducir el uso de utensilios de plástico negro en contacto con alimentos calientes. Una alternativa sencilla es sustituirlos gradualmente por productos de acero inoxidable, madera o silicona apta para uso alimentario.

También se recomienda desechar los utensilios deteriorados, agrietados o derretidos, evitar calentarlos directamente y no utilizarlos durante períodos prolongados en aceite o alimentos sometidos a temperaturas elevadas.

Los investigadores consideran que el problema trasciende las decisiones individuales. Reclaman mayores controles sobre el contenido químico de los productos reciclados, una separación más estricta de los residuos electrónicos y normas que impidan que sustancias peligrosas regresen al mercado dentro de artículos de uso doméstico.

Fuentes varias