OMS advierte que el sistema sanitario de Venezuela enfrenta una presión crítica tras los terremotos
El sistema de salud de Venezuela se encuentra bajo una fuerte presión debido a los daños provocados por los dos terremotos que sacudieron el país el pasado 24 de junio, según advirtió la Organización Mundial de la Salud.
Parte de la infraestructura hospitalaria quedó afectada, mientras otros centros médicos enfrentan escasez de personal, sobrecarga de pacientes y dificultades para mantener operativos servicios esenciales. La emergencia aumentó considerablemente la demanda de atención traumatológica, cirugías y cuidados intensivos.
Los movimientos sísmicos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y afectaron principalmente el centro-norte del país. Cerca de 3,9 millones de personas estuvieron expuestas a niveles severos de sacudida, de acuerdo con evaluaciones de la Organización Panamericana de la Salud y la OMS.
Las primeras inspecciones realizadas en establecimientos médicos revelaron problemas graves de hacinamiento, desorganización en el flujo de pacientes y una creciente acumulación de cirugías pendientes, especialmente en las áreas de traumatología, ortopedia y neurocirugía.
Los equipos de evaluación también identificaron fallas en las medidas de bioseguridad, daños estructurales y trabajadores sanitarios sometidos a elevados niveles de estrés físico y emocional.
La situación es especialmente delicada en Caracas y La Guaira, dos de las zonas más golpeadas por los terremotos. De 21 centros de salud evaluados inicialmente, tres se encontraban en condición crítica y otros seis presentaban daños estructurales que podían comprometer la continuidad de sus servicios.
A las afectaciones directas en hospitales se suman las interrupciones en los servicios de electricidad, agua, saneamiento, transporte y telecomunicaciones. Estas dificultades complican el funcionamiento de los centros médicos, el traslado de pacientes, el despacho de ambulancias y la coordinación entre los organismos de emergencia.
La OPS señaló además que existen necesidades urgentes de medicamentos, oxígeno, combustible, suministros médicos y equipos especializados para atender a las personas heridas.
Otro de los problemas detectados es el colapso de los servicios forenses y de las morgues, así como las deficiencias en el registro de víctimas y en los mecanismos utilizados para localizar a personas desaparecidas.
Ante este escenario, la OPS y la OMS activaron sus mecanismos regionales de emergencia y desplegaron especialistas en coordinación sanitaria, seguridad hospitalaria, logística, atención de traumatismos y manejo de incidentes con múltiples víctimas.
Los organismos internacionales también trabajan con el Ministerio de Salud, Protección Civil y otras organizaciones humanitarias para evaluar los daños, establecer prioridades y organizar la llegada de equipos médicos extranjeros. Hasta el momento, decenas de equipos de emergencia y unidades especializadas han sido identificados para apoyar la respuesta.
Médicos Sin Fronteras anunció, por su parte, la preparación de clínicas móviles para ofrecer atención médica y servicios de salud mental a las familias desplazadas. La organización advirtió que numerosos afectados necesitan refugio, agua potable, alimentos, productos básicos y asistencia sanitaria.
La OMS alertó que la continuidad de los servicios médicos será determinante durante las próximas semanas. Además de atender a los heridos, las autoridades deberán prevenir brotes de enfermedades, garantizar el acceso al agua segura y mantener los tratamientos de pacientes con condiciones crónicas.
La recuperación del sistema hospitalario representa uno de los mayores desafíos después de la catástrofe. Mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate, los centros médicos deben responder a una emergencia de gran magnitud con parte de su infraestructura dañada y recursos limitados.
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