El ajo y el corazón: un alimento natural que podría ayudar a controlar la presión y el colesterol
El ajo, utilizado durante siglos como alimento y remedio natural, vuelve a ocupar un lugar importante en las conversaciones sobre salud cardiovascular. Diversos estudios han analizado sus posibles efectos en la presión arterial y el colesterol, dos factores estrechamente relacionados con el riesgo de enfermedades del corazón.
De acuerdo con el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos, el ajo podría tener un efecto modesto en la reducción de la presión arterial y también se ha estudiado por su posible impacto en los niveles de colesterol. Sin embargo, los especialistas advierten que sus beneficios no deben interpretarse como sustituto de medicamentos recetados ni de la atención médica profesional.
El interés científico se concentra principalmente en los compuestos sulfurados del ajo, entre ellos la alicina, una sustancia que se libera cuando el ajo se corta, tritura o machaca. Estos compuestos podrían contribuir a mejorar la circulación, favorecer la relajación de los vasos sanguíneos y apoyar algunos procesos relacionados con la salud del corazón.
Aunque incluir ajo en la alimentación puede formar parte de una dieta saludable, los expertos recomiendan mantener expectativas realistas. Sus efectos, cuando existen, suelen ser moderados y dependen de factores como la cantidad consumida, la forma de preparación, el estado de salud de cada persona y otros hábitos como la actividad física, el consumo de sal y la calidad general de la dieta.
También es importante tener precaución con los suplementos de ajo, especialmente en personas que toman anticoagulantes, medicamentos para la presión arterial o que se preparan para una cirugía, ya que el ajo puede aumentar el riesgo de sangrado o interactuar con ciertos tratamientos.
Los especialistas coinciden en que el ajo puede ser un aliado dentro de un estilo de vida saludable, pero no una solución milagrosa. Para proteger el corazón, sigue siendo fundamental llevar una alimentación equilibrada, controlar el peso, hacer ejercicio, reducir el consumo de sodio, evitar el tabaco y acudir regularmente al médico.
Fuentes varias

