Xi y Putin refuerzan alianza y lanzan críticas a EE.UU., pero no logran cerrar acuerdo energético clave
Pekín.– El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, exhibieron este miércoles una postura común frente a Estados Unidos durante una cumbre en Pekín, donde cuestionaron la política exterior de Washington y defendieron una relación bilateral cada vez más estrecha.
Ambos mandatarios criticaron lo que consideran acciones unilaterales de EE.UU. en materia de seguridad global, incluyendo su estrategia nuclear y sus planes de defensa antimisiles. En una declaración conjunta, China y Rusia advirtieron contra lo que describen como intentos de imponer hegemonía y alterar el equilibrio internacional.
La reunión se produjo pocos días después de una visita del presidente estadounidense Donald Trump a China, lo que dio a Xi Jinping la oportunidad de presentarse como un actor central entre dos potencias rivales: Washington, su principal competidor estratégico, y Moscú, uno de sus socios más cercanos.
Durante el encuentro, Xi y Putin destacaron la solidez de los vínculos entre sus países y reafirmaron su cooperación en áreas como comercio, tecnología y seguridad internacional. Sin embargo, pese al tono de unidad, no lograron concretar un esperado acuerdo sobre el gasoducto Power of Siberia 2, un proyecto clave para que Rusia aumente sus exportaciones de gas natural hacia China. Según los reportes, el precio y otros detalles comerciales siguen siendo obstáculos para cerrar el pacto.
Para Moscú, el acuerdo energético representa una vía para compensar la pérdida de mercados europeos tras la guerra en Ucrania y las sanciones occidentales. Para Pekín, en cambio, la negociación ofrece una oportunidad estratégica, pero también exige cautela para no quedar demasiado expuesta a la dependencia energética rusa ni a nuevas tensiones con Occidente.
La cumbre dejó en claro que China y Rusia buscan proyectar una imagen de bloque unido frente a Estados Unidos, aunque también mostró que la relación entre ambas potencias mantiene límites prácticos cuando entran en juego intereses económicos de gran escala.
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