Puerto Rico despide a José “Piculín” Ortiz, leyenda del baloncesto nacional
Puerto Rico perdió este martes a una de las figuras más importantes de su historia deportiva con el fallecimiento de José Rafael “Piculín” Ortiz, exbaloncelista que dejó una huella profunda en el Baloncesto Superior Nacional, la Selección Nacional y el escenario internacional.

La familia del deportista confirmó mediante comunicado de prensa que Ortiz murió a las 12:03 de la madrugada. El excanastero, natural de Aibonito, tenía 62 años y había sido diagnosticado con cáncer colorrectal en noviembre de 2023. Como parte de su tratamiento, fue sometido a una operación en enero de 2025.
A pesar de su condición de salud, Ortiz se mantuvo cercano al baloncesto. En los últimos meses fue visto en distintos partidos, incluyendo el encuentro en el que la Selección Nacional femenina de Puerto Rico aseguró su clasificación a la Copa del Mundo FIBA Alemania 2026 tras vencer a Nueva Zelanda en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, en San Juan.
Conocido también como “El Concord”, Ortiz inició su carrera en el Baloncesto Superior Nacional con los Atléticos de San Germán, equipo con el que jugó sus primeras 16 temporadas y conquistó campeonatos en 1991 y 1994. Su talento lo llevó luego al baloncesto universitario de Estados Unidos, donde brilló con Oregon State University y fue nombrado Jugador del Año de la conferencia Pac-10 en 1987.
Ese mismo año hizo historia al convertirse en el primer jugador nacido en Puerto Rico seleccionado en un sorteo de la NBA, cuando el Jazz de Utah lo escogió en la posición 15 del draft de 1987. Aunque jugó dos temporadas con Utah, su carrera profesional también tuvo un amplio recorrido por Europa, donde defendió los colores de equipos como CAI Zaragoza, Real Madrid, FC Barcelona, BC Andorra y Unicaja Málaga en España, además de clubes en Grecia como Aris Salónica, PAOK BC, GS Larisa e Iraklio BC.
Con la Selección Nacional de Puerto Rico, “Piculín” fue protagonista de algunos de los momentos más memorables del baloncesto boricua. Ganó bronce en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987, donde fue abanderado de la delegación, y cuatro años después ayudó a conquistar la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de La Habana 1991.
Uno de sus mayores logros llegó en el Campeonato Mundial FIBA de 1990, en Argentina, donde Puerto Rico alcanzó la cuarta posición, el mejor resultado histórico del país en ese torneo. También participó en tres Juegos Olímpicos: Seúl 1988, Atlanta 1996 y Atenas 2004, edición en la que integró el equipo que logró la recordada victoria sobre Estados Unidos.
Su trayectoria fue reconocida internacionalmente en 2019, cuando la FIBA lo exaltó a su Salón de la Fama junto a figuras como Alonzo Mourning y Fabricio Oberto. En el ámbito regional, también se recuerda su actuación en el Torneo Preolímpico de 2003 en San Juan, donde registró un triple-doble de 21 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias, además de siete bloqueos, para encaminar la clasificación olímpica de Puerto Rico.
En su regreso al BSN, Ortiz vivió otra etapa dorada con los Cangrejeros de Santurce, franquicia a la que lideró a cinco campeonatos en seis años desde 1997. Más adelante cerró su carrera con los Capitanes de Arecibo y se retiró en 2006, a los 43 años.
A lo largo de 24 temporadas en el BSN, acumuló 505 partidos, promedios de 17.7 puntos y 10.5 rebotes, además de ocho campeonatos entre San Germán y Santurce. Su legado trasciende las estadísticas: fue referente, líder, símbolo nacional y una inspiración para generaciones de jugadores puertorriqueños.
Con su partida, el deporte boricua despide a una leyenda que elevó el nombre de Puerto Rico en las canchas del mundo y que permanecerá como una de las figuras más influyentes del baloncesto nacional.
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