Nueva York implementa ingreso garantizado para jóvenes sin hogar y evalúa su impacto social
La ciudad de Nueva York puso en marcha un programa piloto de ingreso garantizado dirigido a jóvenes sin hogar, con el objetivo de analizar si un apoyo económico directo puede contribuir de manera efectiva a que esta población salga de la situación de calle y alcance mayor estabilidad social y financiera.
De acuerdo con datos oficiales, en Nueva York existen más de 6,800 jóvenes de entre 18 y 24 años que no se encuentran bajo la custodia de un padre o tutor y que viven en la calle o en refugios temporales. Desde diciembre, 60 de ellos comenzaron a recibir pagos mensuales de 1,200 dólares como parte del programa “Cash for Care”, desarrollado en colaboración con Covenant House New York y con el respaldo del City Council, bajo la iniciativa impulsada por la entonces presidenta Adrienne Adams.
Además de los pagos mensuales, los participantes reciben un apoyo único de 5,000 dólares y acceso a servicios integrales de planificación financiera, búsqueda de vivienda y desarrollo profesional. El programa se extenderá hasta el mes de junio y contempla una evaluación comparativa entre los beneficiarios y un grupo de control que no recibe ayuda económica, con el fin de medir el impacto real del ingreso garantizado en la reducción de la falta de vivienda juvenil.
Los jóvenes que forman parte de la iniciativa han señalado que el dinero recibido les ha permitido explorar opciones de alojamiento, acceder a programas de capacitación laboral y desarrollar habilidades personales que antes no estaban a su alcance por razones económicas. A la par, reciben acompañamiento de consejeros de Covenant House, quienes los orientan en la toma de decisiones financieras y personales.
La propuesta se sustenta en la experiencia previa de la “Trust Youth Initiative” implementada en 2021, cuyos resultados mostraron que más del 90% de los participantes lograron acceder a viviendas estables. Investigadores y personal de Covenant House coinciden en que el ingreso económico, combinado con servicios de apoyo, fomenta la autonomía y fortalece la capacidad de los jóvenes para ahorrar, pagar deudas y, en algunos casos, restablecer vínculos familiares.
El programa ha despertado interés en otros estados, como Connecticut, donde se debate si un modelo similar podría ser aplicado para atender a jóvenes sin hogar y reducir los índices de vulnerabilidad social mediante políticas públicas de prevención y acompañamiento integral.
Haidee Cho (The City via CT Mirror)
Foto: BEN FRACTENBERG
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