Salud

Las niñas inician la pubertad cada vez más temprano: causas, alertas médicas y riesgos asociados

La pubertad femenina comienza a manifestarse a edades cada vez más tempranas en distintas regiones del mundo, un fenómeno que genera creciente preocupación entre especialistas en salud infantil. La menarquia —la primera menstruación—, que en el siglo XIX se producía en promedio entre los 16 y 17 años, hoy ocurre alrededor de los 12 años y, en algunos casos, incluso antes de los ocho. Este adelantamiento del desarrollo puberal, conocido como pubertad precoz, se ha vuelto más visible en la última década y mostró un marcado incremento durante la pandemia de COVID-19.

Una reciente publicación de la revista Nature confirmó que la edad promedio de la menarquia descendió de forma sostenida desde mediados del siglo XIX. Mientras que en la década de 1960 el inicio del desarrollo mamario se ubicaba cerca de los 11 años, en los años 90 comenzó a registrarse entre los nueve y diez años en Estados Unidos, una tendencia que se replica en Europa, Asia y África, con variaciones según la región. En Argentina, informes de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) también evidencian un adelantamiento del desarrollo puberal, con predominio en niñas.

Desde el punto de vista clínico, la pubertad precoz se define como el inicio del desarrollo puberal antes de los ocho años en las niñas. No obstante, algunos especialistas plantean la necesidad de revisar ese umbral ante el nuevo escenario epidemiológico. Clínicas especializadas y publicaciones médicas coinciden en que los diagnósticos aumentaron de manera significativa tras la pandemia.

En declaraciones recogidas por Infobae, la endocrinóloga pediátrica Verónica Figueroa explicó que los primeros reportes surgieron en Italia, donde se observó “un aumento de la incidencia de nuevos casos de pubertad precoz y una progresión puberal acelerada durante el aislamiento por COVID-19, en comparación con los cinco años previos”. En la misma línea, el endocrinólogo pediátrico Guillermo Alonso señaló que “los casos de pubertad precoz se quintuplicaron durante la pandemia” y que, si bien desde el segundo semestre de 2022 las cifras descendieron, aún no retornaron a los niveles de 2019.

Uno de los factores centrales detrás de esta tendencia es el aumento de la obesidad infantil. Según Nature, la evidencia científica reciente muestra una asociación clara entre el exceso de peso y el adelanto de la pubertad en niñas. Las tasas globales de obesidad en niños y adolescentes pasaron del 2% en 1990 al 8% en 2022, y en Estados Unidos superan el 20%. Los investigadores explican que el incremento del tejido adiposo eleva los niveles de leptina, una hormona clave en la regulación del desarrollo sexual, lo que puede activar de manera anticipada los procesos hormonales que desencadenan la pubertad.

Si bien la obesidad no es el único factor involucrado, los especialistas coinciden en que su rol es determinante en la tendencia global hacia una pubertad más temprana. El fenómeno plantea desafíos médicos, psicológicos y sociales, y refuerza la importancia de la prevención, el seguimiento pediátrico y la promoción de hábitos saludables desde la infancia.

Fuentes varias