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La razón por la que Jodie Foster rechazó volver como Clarice Starling en “Hannibal” pese a una oferta millonaria

Cuando El silencio de los inocentes se estrenó en 1991, no solo redefinió el thriller psicológico moderno, sino que consolidó a Jodie Foster como una de las actrices más prestigiosas de su generación. Su interpretación de Clarice Starling, bajo la dirección de Jonathan Demme, fue decisiva para el impacto cultural y artístico de la película, que terminó convirtiéndose en un fenómeno mundial. Por ello, su ausencia en la secuela Hannibal (2001) llamó poderosamente la atención, más aún cuando se supo que el estudio le había ofrecido una cifra récord para la época.

La película original, basada en la novela de Thomas Harris, seguía a una joven recluta del FBI encargada de capturar al asesino serial conocido como “Buffalo Bill”, para lo cual debía entablar una compleja relación intelectual con el doctor Hannibal Lecter, interpretado por Anthony Hopkins. La dinámica entre ambos personajes fue el eje del filme y le valió a Foster el Óscar a mejor actriz. El silencio de los inocentes recaudó más de 270 millones de dólares y ganó los cinco premios principales de la Academia, un logro excepcional en la historia del cine.

Una década después, Harris publicó Hannibal, una continuación que llevó la historia hacia territorios más extremos y controversiales. La adaptación cinematográfica quedó en manos de Ridley Scott y mantuvo a Hopkins como protagonista, pero con un cambio clave: Clarice Starling ya no sería interpretada por Foster, sino por Julianne Moore. En esta secuela, el personaje aparece como una agente del FBI caída en desgracia, inmersa en una trama más explícita en violencia y con giros narrativos que dividieron opiniones.

Según datos difundidos por ABC, Jodie Foster recibió una oferta cercana a los 20 millones de dólares para retomar el papel, muy por encima de los 2 millones que finalmente cobró Moore. Sin embargo, la actriz decidió rechazarla. Durante años, la explicación oficial fue un conflicto de agenda, ya que Foster se encontraba vinculada al proyecto Flora Plum. Esa razón le permitió declinar la propuesta de forma diplomática.

No obstante, con el paso del tiempo, la actriz fue revelando el motivo de fondo. En distintas entrevistas explicó que no se sentía cómoda con el rumbo que tomaba la historia ni con el tratamiento del personaje. Para Foster, Clarice Starling representaba demasiado, tanto para ella como para Jonathan Demme, como para aceptar una evolución que consideraba incompatible con la esencia del personaje.

En una reciente entrevista con Variety, Foster recordó que inicialmente estuvo abierta a la secuela, hasta que leyó el material original. La novela, según relató, la decepcionó por su nivel de violencia y por giros que calificó de inverosímiles, en particular la relación romántica entre Hannibal Lecter y Clarice. “Jonathan dijo que no, porque no apreciaba el libro”, explicó, subrayando que ambos compartían la misma incomodidad creativa.

La actriz incluso imaginó un destino alternativo para su personaje, más coherente con su visión: una Clarice que permaneciera décadas en el FBI y que, con el tiempo, pudiera transformar la institución desde dentro, en lugar de verse arrastrada por una narrativa sensacionalista.

Con los años, la recepción dividida de Hannibal pareció respaldar la decisión de Foster. Aunque la película fue un éxito comercial, recibió críticas por su énfasis en la violencia y por el tratamiento de sus personajes, aspectos que la actriz ya había señalado como incompatibles con su concepción de Clarice Starling.

Fuentes varias