La hipotermia provoca más de mil muertes al año en EE. UU.: expertos explican cómo prevenirla
La hipotermia continúa siendo una de las amenazas más serias durante el invierno en Estados Unidos, con más de 1.000 muertes anuales y miles de casos adicionales que requieren atención médica de urgencia, según datos citados por USA Today. La exposición al frío extremo, fallas mecánicas en vehículos, cambios bruscos de temperatura o viviendas sin calefacción adecuada pueden desencadenar descensos peligrosos en la temperatura corporal incluso en situaciones cotidianas.
De acuerdo con especialistas de la Clínica Cleveland Akron General, los cuadros más graves de hipotermia pueden provocar congelación, pérdida de extremidades, daño orgánico severo e incluso la muerte por paro cardíaco. Los médicos subrayan que la falta de intervención rápida agrava sustancialmente el riesgo.
El doctor Kevin Watkins, experto en medicina de emergencia, advirtió que la hipotermia severa suele presentarse junto a cuadros de congelación, generando complicaciones críticas que comprometen órganos y extremidades. Por su parte, la doctora Laleh Gharahbaghian, de Stanford Health Care, indicó que la ausencia de tratamiento oportuno permite que la temperatura interna siga descendiendo, lo que afecta el funcionamiento del cerebro, el corazón y el sistema nervioso.
Síntomas y progresión de la hipotermia
La hipotermia se desarrolla cuando el cuerpo pierde calor más rápido del que puede producir. Los casos leves aparecen cuando la temperatura corporal desciende a 32–35 grados Celsius; los moderados entre 28 y 32; los graves entre 25 y 28; y los extremos por debajo de 25 grados. Estas variaciones comprometen rápidamente los procesos vitales.
Los primeros síntomas pueden ser sutiles. Según Watkins, la hipotermia leve suele manifestarse con taquicardia, respiración acelerada, apatía y micción frecuente. Si la temperatura continúa descendiendo y el temblor desaparece, el riesgo se incrementa: pueden aparecer desorientación, falta de coordinación, pérdida de conciencia y muerte súbita.
La exposición prolongada al aire frío, al agua o a la nieve es la causa principal. El agua representa un peligro particular, ya que extrae el calor del cuerpo mucho más rápido que el aire. Por ello, la hipotermia puede desarrollarse aun en temperaturas superiores a cero grados si la persona está mojada o expuesta al viento, que elimina la capa de aire cálido que actúa como aislante natural.
Ciertos factores aumentan la vulnerabilidad: trastornos endocrinos como hipotiroidismo, diabetes o insuficiencia suprarrenal; desnutrición; deshidratación; accidentes cerebrovasculares; lesiones medulares; edad avanzada o masa muscular reducida. Los lactantes y los adultos mayores son particularmente susceptibles. Además, medicamentos sedantes o el consumo de alcohol pueden inhibir la percepción del frío o acelerar la pérdida de calor.
Cómo actuar ante un caso de hipotermia
El tratamiento depende de la gravedad del cuadro, pero siempre busca evitar una mayor pérdida de calor y restablecer la temperatura central de forma gradual. Para casos leves, los expertos recomiendan retirar a la persona del frío, cambiar ropa húmeda por prendas secas y cálidas, y ofrecer bebidas templadas o alimentos si está consciente. El contacto piel con piel y las mantas contribuyen a recuperar el calor corporal.
La atención médica es indispensable si la persona deja de temblar, muestra confusión o no logra calentarse rápidamente. Sin intervención especializada, la hipotermia puede empeorar con rapidez.
En el ámbito hospitalario, se utilizan técnicas de recalentamiento externo activo, como mantas térmicas, sistemas de aire caliente y líquidos intravenosos templados. En casos extremos, puede ser necesario recurrir a procedimientos invasivos como la administración de líquidos calientes en cavidades corporales o el uso de bypass cardiopulmonar para estabilizar al paciente y restaurar la temperatura interna.
Fuentes varias

