Primera PlanaTecnovisión

La guerra del streaming se reduce a dos: YouTube vs Netflix

Durante años, Netflix se jactó de no tener competencia real. En lugar de temer a Disney o Amazon, sus ejecutivos aseguraban que su mayor rival era el sueño o la vida social de los usuarios. Sin embargo, esa narrativa ya no es sostenible. El gigante que ha puesto en jaque la supremacía de Netflix es YouTube, una plataforma que, sin necesidad de producir contenido tradicional, ha capturado una porción cada vez más grande del tiempo frente a la pantalla.

Según Nielsen, en mayo de este año, YouTube representó el 12,5 % del tiempo total de visualización televisiva en Estados Unidos, frente al 7,5 % de Netflix. Hace dos años, la diferencia entre ambas era mínima; hoy, la brecha se ha ampliado a cinco puntos porcentuales. En horas de mayor audiencia, YouTube lidera con 11,1 millones de espectadores diarios desde televisores, mientras que Netflix le sigue con 10,7 millones.

Ambas compañías se enfrentan con estrategias opuestas pero con el mismo objetivo: dominar la atención de la audiencia global. Netflix apuesta por contenidos seleccionados, producciones propias, pagos anticipados y derechos exclusivos. YouTube, en cambio, permite que cualquiera publique casi cualquier cosa, con una dinámica abierta que ha demostrado ser sorprendentemente eficaz y rentable.

Los ingresos también reflejan esta pugna de titanes. En 2024, Netflix generó 39 mil millones de dólares con más de 300 millones de suscriptores globales. YouTube, propiedad de Google, recaudó 54 mil millones, acercándose peligrosamente a superar a Disney en ingresos por medios, según MoffettNathanson.

La competencia se intensifica incluso en el terreno de los talentos. Netflix ha comenzado a incorporar contenido de creadores originalmente exclusivos de YouTube, como “Ms. Rachel” o los populares “Sidemen”. A su vez, ejecutivos de ambas plataformas intercambian declaraciones públicas que evidencian una rivalidad latente y cada vez menos diplomática.

Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, calificó a YouTube como una “liga menor”, mientras que Neal Mohan, CEO de YouTube, respondió irónicamente destacando que él también consume Netflix. La tensión subraya una verdad ineludible: estas plataformas no solo compiten por tiempo, ingresos y creadores, sino por convertirse en la principal puerta de entrada al entretenimiento audiovisual.

Ambas compañías tienen raíces tecnológicas sólidas y compiten en un modelo que recuerda a la rivalidad iPhone vs Android: Netflix representa un ecosistema cerrado; YouTube, uno abierto. Si bien Netflix ha perfeccionado la curaduría de contenidos, YouTube dispone de más datos y flexibilidad para personalizar la experiencia de usuario.

El sector no está exento de otros competidores como TikTok o Instagram, sobre todo en el terreno móvil y entre el público joven. Sin embargo, analistas como Jason Kilar, exCEO de Hulu y WarnerMedia, creen que, aunque ambas tienen futuro, YouTube tiene más potencial de crecimiento gracias a su enfoque en contenidos más breves y su penetración transversal.

En un mundo donde antes “el contenido era el rey”, ahora lo es la audiencia. Netflix y YouTube lo saben, y por eso están dispuestos a todo para capturar cada segundo de nuestra atención. La guerra del streaming ya no es por suscriptores, sino por tiempo de pantalla, y hoy solo quedan dos verdaderos contendientes.

Fuentes varias