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La inflación en Estados Unidos sube al 2,7% en junio y genera tensión económica y política

La inflación en Estados Unidos alcanzó un 2,7 % interanual en junio, su nivel más alto desde febrero, según datos del Departamento de Trabajo. Este aumento supone un repunte respecto al 2,4 % registrado en mayo y ha encendido las alarmas tanto en los mercados como en la esfera política. A nivel mensual, los precios crecieron un 0,3 %, frente al 0,1 % del mes anterior.

La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía por su volatilidad, también subió, situándose en 2,9 %, una décima más que en mayo. Estos indicadores apuntan a una posible tendencia ascendente, lo que complica las aspiraciones del expresidente Donald Trump, quien ha presionado a la Reserva Federal para que reduzca los tipos de interés.

El contexto político es especialmente tenso. Durante su campaña, Trump prometió reducir el costo de vida, pero sus políticas arancelarias parecen haber contribuido al encarecimiento de productos clave como muebles, ropa, alimentos y electrodomésticos. En los últimos meses, el expresidente ha impuesto aranceles del 10 % a todas las importaciones, y tarifas específicas del 50 % al acero y aluminio, 30 % a productos chinos y 25 % a automóviles extranjeros. Incluso ha amenazado con nuevos aranceles del 30 % a la Unión Europea a partir del 1 de agosto.

Diversas compañías ya han comenzado a ajustar sus precios como respuesta. Walmart, Mitsubishi y Nike están entre las empresas que han anunciado o aplicado aumentos para compensar los costos arancelarios. A pesar de ello, algunas firmas han logrado retrasar estas alzas acumulando inventario en la primavera, en previsión del impacto comercial.

La Reserva Federal, liderada por Jerome Powell, se encuentra en una posición compleja. Mientras la Casa Blanca insiste en recortes inmediatos de tasas, la Fed ha optado por esperar para evaluar los efectos de los aranceles en la economía. Powell ha advertido que los aranceles pueden elevar los precios pero también ralentizar el crecimiento, un dilema que dificulta la toma de decisiones sobre la política monetaria.

Trump ha intensificado sus ataques contra Powell, calificándolo de “terrible” y acusándolo de frenar la economía al no reducir las tasas. También ha criticado a la Fed por sobrecostos en la renovación de sus edificios, cuyo presupuesto se ha disparado a 2.500 millones de dólares.

En este escenario, la inflación se convierte no solo en un indicador económico, sino en un eje de disputa política con repercusiones tanto para los mercados como para la credibilidad institucional de la Reserva Federal.

Fuentes varias