Espectáculos

La fanática que grabó el video viral de Coldplay rompe el silencio: “No gané dinero, solo quería capturar el momento”

Lo que comenzó como una noche de música y emociones en un concierto de Coldplay, terminó siendo una historia global de escándalo y renuncias. Grace Springer, una joven estadounidense de 28 años, grabó sin querer uno de los momentos más comentados de las redes sociales en 2025: el incómodo “kiss cam” entre Andrew Byron, CEO de la empresa de inteligencia artificial Astronomer, y su jefa de recursos humanos, Kirstin Cabot.

El breve clip, captado durante el show en el estadio Gillette de Boston, acumuló más de 120 millones de visualizaciones en plataformas como TikTok y YouTube. Sin embargo, pese al alcance viral, Springer aseguró este lunes 21 de julio en el programa británico This Morning que no recibió ni un solo centavo.

“En realidad, no he ganado dinero ni con el video ni con las visualizaciones. No está monetizado”, declaró, desmintiendo rumores que afirmaban que había generado una fortuna con la publicación.

El video muestra a Byron y Cabot sentados juntos cuando son enfocados por la pantalla gigante del estadio. La reacción fue inmediata: él se aleja abruptamente y ella se cubre el rostro. La escena fue rematada con una broma del vocalista Chris Martin: “O están teniendo una aventura, o son muy tímidos”.

Poco después, comenzaron a circular detalles comprometedores: ambos ejecutivos están casados, aunque ya vivían separados de sus cónyuges según registros públicos. La presión mediática llevó a Byron a renunciar a su cargo como CEO de Astronomer, una firma proveedora de software de inteligencia artificial utilizada por grandes compañías como Uber, Ford y LinkedIn.

“Siento mucho lo que esto ha causado a la esposa de Andy y a su familia. Pero había más de 50 mil personas grabando. Si no lo hubiese subido yo, alguien más lo habría hecho”, justificó Springer.

Nuevas imágenes difundidas por el portal TMZ mostraron que, antes del incidente en la pantalla, Byron y Cabot se abrazaban y besaban mientras Coldplay interpretaba Yellow, lo que reforzó las sospechas sobre una posible relación sentimental.

El impacto fue tal que la esposa de Byron, Megan Kerrigan Byron, eliminó su apellido de casada en redes sociales y luego desactivó sus cuentas. Medios británicos especulan que un eventual divorcio podría costarle al exCEO hasta 30 millones de libras, la mitad de su fortuna estimada.

El caso ha reavivado el debate sobre la privacidad en espacios públicos, el poder de las redes sociales y los límites del escrutinio colectivo. Mientras tanto, Grace Springer insiste en que su único objetivo era grabar recuerdos del concierto, sin imaginar que captaría uno de los momentos más controversiales del año.

Fuentes varias