Salud

Estudio revela que la pandemia aceleró el envejecimiento cerebral incluso en personas no infectadas

Un reciente estudio publicado en Nature Communications por científicos de la Universidad de Nottingham ha revelado un hallazgo preocupante: los cerebros de las personas envejecieron más rápido durante la pandemia de COVID-19, incluso en quienes no contrajeron el virus. A través del análisis de imágenes cerebrales de casi mil individuos del Biobanco del Reino Unido, se comprobó que el estrés, el aislamiento y la incertidumbre vividos durante ese periodo contribuyeron a un deterioro neurológico acelerado.

El equipo investigador utilizó inteligencia artificial entrenada con resonancias magnéticas de más de 15 mil personas sanas para calcular la “brecha de edad cerebral”, es decir, la diferencia entre la edad cronológica de los individuos y la edad estimada de su cerebro. Al aplicar este modelo a un subconjunto de 996 participantes —divididos entre quienes realizaron sus estudios antes y durante la pandemia—, se halló que el grupo afectado por la crisis sanitaria mostraba un envejecimiento cerebral promedio de 5,5 meses superior al del grupo de control.

Este deterioro fue especialmente evidente en adultos mayores, varones y personas provenientes de entornos socioeconómicos más vulnerables. “Este estudio nos recuerda que la salud cerebral se ve afectada no solo por la enfermedad, sino también por nuestro entorno cotidiano”, afirmó la profesora Dorothee Auer, autora principal del estudio.

Aunque las personas infectadas con el virus presentaron una aceleración aún mayor en su envejecimiento cerebral, los efectos también se observaron en individuos sanos, lo que sorprendió a los investigadores. “Esto demuestra hasta qué punto la experiencia de la pandemia en sí, desde el aislamiento hasta la incertidumbre, puede haber afectado la salud de nuestro cerebro”, declaró Ali-Reza Mohammadi-Nejad, director del estudio.

Además, se identificó que el envejecimiento cerebral acelerado correlacionaba con un menor rendimiento cognitivo en pruebas que evaluaban flexibilidad mental y velocidad de procesamiento, aunque esta relación solo fue estadísticamente significativa en los participantes infectados con SARS-CoV-2.

Otros estudios también han arrojado resultados similares. En Estados Unidos, una investigación publicada en PNAS mostró que los cerebros de niñas adolescentes envejecieron de forma acelerada tras los confinamientos, con consecuencias emocionales como ansiedad, depresión y estrés. En Argentina, el Conicet y la UNSAM estudian actualmente cómo el COVID prolongado puede generar cambios estructurales en el cerebro, incluyendo atrofias leves, especialmente entre personas no vacunadas.

Si bien aún no se ha determinado si estos cambios son reversibles, los investigadores destacan que el conocimiento de estos efectos puede impulsar nuevas estrategias de cuidado y rehabilitación para la salud cerebral postpandemia.

Fuentes varias