El precio de los alimentos sigue en alza en EE. UU. y cambia los hábitos de consumo
Washington, D.C. — El constante aumento en el precio de los alimentos en Estados Unidos está transformando los hábitos de consumo de millones de familias. De acuerdo con un informe de The Wall Street Journal, la inflación en los supermercados ha alcanzado niveles que obligan a los consumidores a replantear sus compras, priorizando productos básicos y buscando activamente descuentos para enfrentar el impacto en sus presupuestos.
Los incrementos más marcados se registran en la carne de res, el café, los cereales y las frutas, con subas de dos dígitos en algunos casos. Según el Departamento de Trabajo, el precio del café subió un 20,9% en los últimos doce meses, mientras que la carne molida aumentó un 12,8% y los plátanos un 6,6%. El rib-eye llegó a costar 32,99 dólares la libra, un récord histórico.
Frente a este panorama, los consumidores adoptan estrategias diversas: comprar en mercados étnicos, acumular productos cuando hay ofertas, optar por proteínas alternativas o elegir envases más pequeños. Algunos, como Steve Smith, un ex policía de Colorado, incluso contemplan la caza como fuente de alimento ante el alto precio de la carne. En California, la enfermera Christina Duong destaca que “lo único que no cambia de precio es el pollo rostizado de Costco”.
Empresas del sector también confirman el cambio. Susan Morris, directora ejecutiva de Albertsons, señaló que los clientes “son más estrictos con su lista de compras” y que la cadena busca reducir costos para contener la inflación.
Expertos y ejecutivos de la industria, como Brendan Foley (McCormick) y Dirk Van de Put (Mondelez International), coinciden en que los consumidores compran menos cantidad y con mayor frecuencia, cocinan más en casa y muestran una fuerte resistencia a ampliar sus presupuestos, pese a los aumentos generalizados.
En tiendas locales, el impacto es evidente. Mario Bedolla, encargado de un supermercado en Chicago, estima que los precios subieron alrededor del 20% en lo que va del año. “Los clientes se quejan, pero siguen viniendo; cuando se trata de comer, no hay muchas opciones”, afirmó.
Con el alza persistente de los costos de producción, las tarifas comerciales y el encarecimiento de materias primas internacionales, la tendencia no parece revertirse pronto, manteniendo la presión sobre el bolsillo de los hogares estadounidenses.
Fuentes varias
