Cinco deportados por Estados Unidos fueron enviados a Guinea Ecuatorial tras negarse a desembarcar en Liberia
Cinco inmigrantes deportados por Estados Unidos fueron trasladados a Guinea Ecuatorial después de negarse a desembarcar en Liberia, país africano que recientemente acordó recibir hasta 1.200 personas expulsadas por la administración del presidente Donald Trump bajo acuerdos de deportación a terceros países.
De acuerdo con fuentes familiarizadas con el caso citadas por Reuters, el grupo estaba integrado por tres hombres cubanos, un brasileño y una mujer camerunesa. Los cinco viajaban en un vuelo que transportaba a 20 deportados desde Estados Unidos hacia Liberia.
Aunque inicialmente estaba previsto que todos desembarcaran en Monrovia, solamente 15 aceptaron bajar del avión. Los otros cinco se resistieron y, según las fuentes, las autoridades les indicaron que serían trasladados nuevamente a Estados Unidos.
Sin embargo, el avión continuó su recorrido hacia Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, donde finalmente los cinco fueron obligados a desembarcar.
El incidente representa uno de los primeros obstáculos para el nuevo acuerdo entre Estados Unidos y Liberia, mediante el cual Washington busca enviar hasta 1.200 deportados que no pueden ser trasladados legalmente a sus países de origen.
En muchos de estos casos, tribunales migratorios estadounidenses han determinado que las personas podrían enfrentar torturas, persecución u otros abusos si fueran regresadas a sus países de nacionalidad, por lo que la administración estadounidense ha recurrido a acuerdos con terceros países dispuestos a recibirlas.
Unos 40 deportados permanecen en Guinea Ecuatorial
Los cinco inmigrantes se encuentran ahora junto a decenas de personas previamente deportadas a Guinea Ecuatorial. Según testimonios citados por Reuters, alrededor de 40 deportados permanecen detenidos en un hotel en desuso en Malabo.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado las condiciones en las que permanecen estas personas, mencionando presunta atención médica insuficiente, graves problemas psicológicos y dificultades para acceder a representación legal.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos defendió el procedimiento y aseguró que los migrantes fueron enviados a un “tercer país seguro”. Por su parte, el Departamento de Estado reiteró que la administración mantiene su política de reforzar la seguridad fronteriza y ejecutar las órdenes de deportación emitidas por los tribunales.
Los acuerdos de deportación con países africanos han generado críticas de grupos de derechos humanos, que cuestionan tanto las condiciones de detención como el destino final de los inmigrantes enviados a países con los que no tienen vínculos familiares o de nacionalidad.
Fuentes varias

