Amenaza hutí sobre Bab el-Mandeb abre un nuevo foco de tensión para el mercado petrolero
La amenaza de los hutíes de bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb ha encendido nuevas alarmas en el mercado energético mundial, en momentos en que el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz ya enfrenta fuertes restricciones debido a la escalada del conflicto con Irán.
El grupo aliado de Teherán en Yemen anunció que podría interrumpir la navegación por esta estratégica ruta del mar Rojo, utilizada como alternativa para transportar crudo y combustibles desde Medio Oriente hacia Asia y Europa. Aunque hasta el momento no se ha confirmado un bloqueo efectivo, la advertencia ya ha provocado cambios de rumbo y cancelaciones entre algunas embarcaciones.
La posibilidad de que Bab el-Mandeb quede cerrado o se convierta en una zona de alto riesgo representaría un nuevo frente en el conflicto regional. Además, podría obligar a Estados Unidos a distribuir sus recursos militares entre ese punto estratégico y el estrecho de Ormuz, donde la navegación comercial también se ha reducido drásticamente.
La tensión llega en un momento especialmente delicado para los precios internacionales del petróleo. El crudo ha aumentado más de 20 dólares por barril durante el mes y llegó a superar los 95 dólares, impulsado por el temor a interrupciones prolongadas en el suministro.
Analistas del sector advierten que un bloqueo total de Bab el-Mandeb podría elevar las cotizaciones por encima de los 100 dólares por barril, especialmente si millones de barriles de petróleo saudí quedan sin una ruta directa hacia los mercados asiáticos.
Un paso marítimo clave para el comercio mundial
Bab el-Mandeb es uno de los corredores marítimos más estrechos y estratégicos del planeta. En su punto de menor amplitud tiene aproximadamente 22 kilómetros y conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico.
Aunque por esta vía circula un volumen menor de petróleo que por el estrecho de Ormuz, su importancia ha aumentado durante la crisis. Datos de la firma Kpler indican que alrededor de 6,2 millones de barriles diarios transitaron recientemente por este corredor.
Arabia Saudita ha utilizado su oleoducto Este-Oeste para trasladar entre cuatro y cinco millones de barriles diarios desde el golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Desde allí, buena parte del crudo viaja hacia Asia atravesando Bab el-Mandeb.
La eventual pérdida de esa ruta limitaría severamente la capacidad saudí para colocar petróleo en el mercado internacional. Expertos consideran que retirar cerca de cuatro millones de barriles diarios agravaría el déficit de suministro y aumentaría la presión sobre los precios.
Asia y Europa, entre las regiones más expuestas
Los países asiáticos serían algunos de los principales afectados por una interrupción prolongada. Entre 2,5 y 3,5 millones de barriles de petróleo saudí salen diariamente de Yanbu en dirección al sur, con destino a mercados que dependen en gran medida de las importaciones energéticas.
Las embarcaciones que no puedan atravesar Bab el-Mandeb tendrían que dirigirse hacia el norte y utilizar el canal de Suez. Sin embargo, esa ruta las llevaría al mar Mediterráneo, lo que obligaría a realizar trayectos más largos y costosos para alcanzar el océano Índico y el sudeste asiático.
Europa también podría sufrir consecuencias, especialmente en el suministro de diésel. Arabia Saudita transporta unos 230.000 barriles diarios de este combustible desde refinerías cercanas a Yemen hacia el canal de Suez, lo que expone los cargamentos al riesgo de ataques o desvíos.
El precio del diésel ya se ha incrementado en medio de la tensión en Medio Oriente y de los ataques ucranianos contra instalaciones de refinación en Rusia, dos factores que han reducido la disponibilidad de combustibles en el mercado internacional.
Buques modifican sus rutas ante la amenaza
La advertencia hutí ya ha comenzado a influir en las decisiones de las compañías navieras. Al menos cinco buques cisterna cambiaron de dirección después del anuncio, de acuerdo con información de la firma Windward Intelligence.
Uno de los petroleros había partido del puerto saudí de Yanbu con un cargamento destinado a China, pero regresó antes de ingresar a aguas cercanas a Yemen debido al aumento del riesgo.
Los hutíes ya habían atacado embarcaciones en el mar Rojo durante fases anteriores del conflicto, por lo que las empresas consideran creíble la amenaza de nuevas acciones militares.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que las fuerzas estadounidenses podrían intervenir si el grupo yemení adopta medidas más agresivas. Sin embargo, la Marina estadounidense también enfrenta presiones en el estrecho de Ormuz, donde los ataques contra petroleros han reducido considerablemente el tránsito comercial.
La apertura de un segundo frente marítimo podría dificultar la protección simultánea de los buques que intentan atravesar ambas rutas. De concretarse el bloqueo, la crisis dejaría al mercado petrolero con menos alternativas para transportar crudo desde Medio Oriente, aumentando el riesgo de una nueva escalada en los precios de la energía.
Fuentes varias

