Preocupación en la Casa Blanca por la baja asistencia a los actos del 250 aniversario de Estados Unidos
WASHINGTON.— La celebración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos enfrenta dificultades de organización, baja asistencia y cuestionamientos internos, mientras el presidente Donald Trump se prepara para encabezar un acto central el 4 de julio en el National Mall.
Trump ha presentado la jornada como la culminación de una histórica celebración nacional y la ha descrito como una de las fiestas de cumpleaños más memorables organizadas por un país. Sin embargo, dentro de la Casa Blanca existe preocupación por la cantidad de personas que acudirán al evento.
Los temores aumentaron después de la escasa concurrencia registrada durante un discurso ofrecido por el mandatario la semana anterior en el mismo lugar. De acuerdo con fuentes familiarizadas con el asunto, la limitada asistencia generó malestar en Trump y provocó dudas sobre la capacidad de convocatoria para la celebración del Día de la Independencia.
La inquietud también está relacionada con los problemas que ha enfrentado la denominada Gran Feria Estatal Americana, instalada a lo largo de aproximadamente dos millas en el centro de Washington. El evento ha registrado jornadas con poca afluencia, cancelaciones, incidentes y cierres temporales provocados por las condiciones meteorológicas.
A estos inconvenientes se suman las estrictas medidas de seguridad, la falta de zonas con sombra y un pronóstico de temperaturas superiores a los 38 grados Celsius. El programa del 4 de julio, además, podría extenderse hasta cerca de la medianoche, una situación que ha generado críticas entre algunos funcionarios.
Un integrante de la Casa Blanca cuestionó la programación nocturna y señaló que todavía se realizaban gestiones para modificar el cronograma. Según expresó, no estaba claro quién había considerado conveniente prolongar el evento hasta una hora tan avanzada.
La preocupación por el tamaño de la multitud se intensificó después de que Trump observara una fotografía aérea de su anterior discurso. La imagen mostraba amplios espacios vacíos más allá del grupo concentrado frente al escenario.
Fuentes citadas en el texto aseguran que la fotografía enfureció al mandatario. Posteriormente, varios funcionarios eliminaron publicaciones en las que aparecía la imagen, mientras Trump defendió en redes sociales que la asistencia había sido multitudinaria.
El discurso anterior fue organizado de manera improvisada luego de que varios artistas cancelaran sus presentaciones debido a la estrecha relación entre la feria y la figura política del presidente. Trump decidió entonces asumir el papel principal y habló durante unos 30 minutos sobre los logros de su administración y lo que describió como un resurgimiento nacional.
Ante la posibilidad de una nueva asistencia reducida, los organizadores decidieron controlar mediante entradas gratuitas la sección ubicada frente al escenario durante el acto del 4 de julio. No obstante, funcionarios involucrados reconocen que muchas personas podrían registrarse sin acudir finalmente.
El portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, defendió la programación y aseguró que el presidente busca ofrecer al país la celebración que merece. También afirmó que la iniciativa Freedom 250 tiene como objetivo promover el patriotismo y el orgullo nacional.
La conmemoración forma parte de una serie de actos a los que Trump ha concedido especial importancia. Antes de su discurso en Washington, tiene previsto participar en la inauguración de la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt, en Dakota del Norte, y asistir a un espectáculo de fuegos artificiales en el Monte Rushmore, Dakota del Sur.
Los planes para el aniversario comenzaron a discutirse durante la campaña presidencial de 2024. Inicialmente, algunos asesores imaginaron que el discurso principal podría realizarse en Filadelfia, ciudad donde se firmó la Declaración de Independencia.
Trump también había propuesto desde 2023 la creación de una gran feria con pabellones representativos de cada estado, inspirada en las exposiciones universales de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
El historiador presidencial Timothy Naftali consideró que el interés del mandatario está relacionado con su deseo de construir un legado y dejar una marca personal en la historia del país.
Sin embargo, la ejecución del proyecto no ha cumplido completamente con las expectativas. La polarización política, las limitaciones presupuestarias de algunos estados y diversos problemas logísticos complicaron una planificación que se había desarrollado durante varios años.
En la Gran Feria Estatal Americana, algunos pabellones, como los de Arizona y Texas, presentaron elaboradas atracciones, entre ellas recorridos temáticos, una réplica de El Álamo, una nave espacial y un bar de música country. Otros espacios quedaron prácticamente vacíos debido a que varios estados decidieron no participar por falta de recursos.
La feria también estuvo rodeada de controversias. Una imagen de la bandera confederada fue retirada del pabellón de Carolina del Norte después de las críticas del gobernador demócrata Josh Stein.
Además, un hombre fue arrestado y acusado tras ser señalado por una conducta inapropiada mientras observaba y grababa una presentación acrobática protagonizada por mujeres.
Las fuertes tormentas obligaron a suspender temporalmente las actividades durante el fin de semana y provocaron la cancelación de un concierto del cantante Vanilla Ice, que no será reprogramado.
Pese a los inconvenientes, algunas atracciones, como una noria de 33 metros y un espectáculo diario de rodeo, consiguieron reunir a numerosos visitantes. Varios asistentes valoraron positivamente la experiencia y pidieron separar la celebración nacional de las diferencias políticas.
La organización Freedom 250 informó que más de 150.000 personas habían asistido a la feria hasta ese momento. Su portavoz, Julia Friedland, rechazó las críticas y aseguró que ciudadanos de distintas partes del país continuaban llegando a Washington.
No obstante, las condiciones para el acto principal siguen generando inquietud. Las autoridades no permitirán el ingreso de neveras portátiles al National Mall, mientras los visitantes deberán enfrentar temperaturas extremas y limitaciones para introducir alimentos o botellas de agua.
Los asistentes dependerán principalmente de las carpas de comida disponibles en el recinto, donde se venden productos como hamburguesas, perritos calientes, pizza y botellas de agua a cinco dólares.
La celebración del 4 de julio incluirá una exhibición aérea y un amplio espectáculo de fuegos artificiales que, según los organizadores, podría aspirar a establecer un récord mundial Guinness.
Trump ha insistido en convocar personalmente a sus simpatizantes y ha reconocido públicamente su preocupación por la interpretación mediática de cualquier asiento o espacio vacío durante el evento.
“Su presidente favorito va a hablar”, afirmó el mandatario al pedir a la población que acudiera a la celebración.
Fuentes varias

