Salud

Expertos piden acelerar el acceso a la innovación médica para vivir más y mejor

El envejecimiento de la población y el avance de las enfermedades crónicas plantean nuevos desafíos para los sistemas sanitarios. Frente a este escenario, especialistas sostienen que el futuro de la medicina dependerá no solo del desarrollo de tratamientos más avanzados, sino también de la capacidad de garantizar que lleguen a los pacientes de manera rápida y equitativa.

María Fernanda Prado, directora general de Johnson & Johnson Innovative Medicine Iberia, explicó que la atención médica de los próximos años será más personalizada, preventiva y orientada a anticiparse a las enfermedades. Esto permitirá adaptar los tratamientos a las características específicas de cada persona, en lugar de aplicar respuestas uniformes a pacientes con condiciones diferentes.

La especialista señaló que los medicamentos tienen un impacto que va más allá de tratar una enfermedad. Una terapia eficaz puede evitar hospitalizaciones, reducir complicaciones y ayudar a que una persona recupere su vida cotidiana, regrese al trabajo o continúe cuidando a su familia.

Sin embargo, uno de los principales obstáculos es el tiempo que transcurre entre la aprobación de una innovación y su incorporación efectiva al sistema sanitario. Según datos mencionados durante el encuentro “Seremos”, el plazo medio para financiar un nuevo medicamento en España ronda los 537 días, pese a que la regulación nacional establece un periodo de 180 días.

Los expertos consideran que reducir estas demoras requiere eliminar duplicidades administrativas, utilizar evidencia obtenida en la práctica clínica y establecer modelos que permitan incorporar los nuevos tratamientos de forma responsable, pero también más ágil.

La discusión también puso el foco en la desigualdad territorial. Los especialistas advirtieron que el acceso a una terapia no debería depender del lugar de residencia del paciente ni de su situación económica. En este sentido, defendieron que la innovación debe integrarse a los sistemas públicos bajo criterios de equidad y solidaridad.

Otro de los retos será garantizar la sostenibilidad sanitaria ante el aumento de la esperanza de vida. Vivir más años representa un logro social, pero también exige mayores inversiones para que ese tiempo adicional pueda disfrutarse con autonomía y calidad de vida.

Los participantes señalaron que los medicamentos y las nuevas tecnologías pueden contribuir a disminuir ingresos hospitalarios, prevenir complicaciones y reducir otros costos asociados a las enfermedades. Por esa razón, plantearon que el gasto en salud debe entenderse como una inversión estratégica y no únicamente como una carga para los presupuestos públicos.

La medicina del futuro estará marcada por terapias más precisas, diagnósticos tempranos y una atención centrada en las necesidades de cada paciente. No obstante, los avances científicos solo producirán un beneficio social amplio cuando estén disponibles sin retrasos excesivos y en condiciones de igualdad.

Fuentes varias