Salud

La mamografía podría convertirse en una aliada clave para la prevención de enfermedades cardíacas en mujeres

Un estudio en curso del Mount Sinai Health System, en Nueva York, plantea una nueva utilidad para la mamografía más allá de la detección precoz del cáncer de mama: identificar señales tempranas de riesgo cardiovascular en mujeres a partir de la presencia de calcificaciones arteriales mamarias.

La investigación se centra en un hallazgo que, aunque visible en muchas mamografías, rara vez es comunicado de forma sistemática a las pacientes. Se trata de depósitos de calcio en las arterias del seno, conocidos como calcificación arterial mamaria, que distintos estudios han vinculado con un mayor riesgo de enfermedades del corazón.

Tradicionalmente, la mamografía se ha utilizado para detectar lesiones sospechosas de cáncer, como microcalcificaciones o macrocalcificaciones en el tejido mamario, que en la mayoría de los casos resultan benignas. Sin embargo, los especialistas del Mount Sinai advierten que las calcificaciones arteriales mamarias son un hallazgo distinto y potencialmente relevante desde el punto de vista cardiovascular.

“La gente se sorprende al saber que en más del 10% de las mamografías se observan arterias calcificadas”, señaló la doctora Laurie Margolies, líder del estudio, al explicar que este dato podría funcionar como una señal de alerta temprana para evaluar la salud cardíaca de las pacientes.

La evidencia científica previa respalda esta hipótesis. Una revisión publicada en 2018 ya sugería el uso de la mamografía como herramienta complementaria para la detección del riesgo cardiovascular. Estudios posteriores, difundidos en 2022 y 2024, identificaron asociaciones entre estas calcificaciones y enfermedades cardíacas tanto en mujeres de entre 40 y 59 años como en el grupo de 60 a 79.

El ensayo del Mount Sinai, iniciado en 2021, incluye a unas 37.000 mujeres de 40 años o más. De ese total, 1.888 participantes con calcificación arterial mamaria fueron seleccionadas para un estudio aleatorizado. La mitad recibió una carta ampliada con información personalizada sobre su hallazgo y orientación sobre riesgo cardíaco, mientras que el grupo de control recibió la notificación estándar de mamografía y fue informado sobre las calcificaciones seis meses después.

El estudio no solo mide si las mujeres consultan a un especialista tras recibir la información, sino también si se producen cambios en hábitos de salud. Para ello, los investigadores utilizan herramientas validadas que evalúan el riesgo cardiovascular a largo plazo y la percepción personal de la enfermedad.

Especialistas externos advierten, no obstante, que aún no existe consenso sobre cómo interpretar estos hallazgos en cada paciente. La doctora Naomi Ko, jefa de oncología mamaria en NYU Langone Health, subrayó que si bien la relación con el riesgo cardíaco es consistente, todavía falta determinar su impacto clínico individual. Otros expertos destacaron la escasa formación sobre este vínculo entre profesionales de la salud.

Pese a ello, el potencial preventivo es significativo. Informar a las mujeres sobre la presencia de calcificación arterial mamaria podría fomentar consultas oportunas y mejorar los hábitos de cuidado cardiovascular. Los investigadores coinciden en que se necesitan más estudios antes de modificar los protocolos de reporte, ya que actualmente la legislación estadounidense no obliga a comunicar este tipo de hallazgos.

Los resultados generales del estudio están previstos para 2027 y podrían redefinir el rol de la mamografía como una herramienta integral para la salud femenina, ampliando su impacto más allá del cáncer de mama hacia la prevención de enfermedades del corazón.

Fuentes varias