Telescopio de la NASA cae sobre Indonesia tras casi 22 años en el espacio
El telescopio espacial Neil Gehrels Swift de la NASA reingresó a la atmósfera terrestre el miércoles 4 de noviembre de 2026, poniendo fin a casi 22 años de investigaciones científicas dedicadas al estudio de explosiones cósmicas, agujeros negros y otros fenómenos del universo.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó que el observatorio ingresó a la atmósfera a las 7:39 de la mañana, hora del este estadounidense, sobre la región de Sumatra del Norte, en Indonesia. El aparato, de aproximadamente 1.450 kilogramos, se desplazaba a una velocidad cercana a los 7,81 kilómetros por segundo durante sus últimas órbitas.
Antes de su descenso, la NASA había advertido que la trayectoria del telescopio era difícil de predecir con exactitud, debido a que su reentrada no estaba controlada desde tierra. Las estimaciones señalaban una amplia franja del planeta que incluía regiones de América Latina, África, Asia y Oceanía.
Países como Colombia, Perú, Ecuador, Brasil, Venezuela y varias naciones de Centroamérica se encontraban dentro de la zona potencial de reentrada, comprendida entre los 20,6 grados de latitud norte y sur. Sin embargo, finalmente el telescopio ingresó a la atmósfera sobre territorio indonesio.
La NASA explicó que la mayor parte de la estructura se desintegraría por las temperaturas extremas generadas durante el descenso. No obstante, algunos componentes más resistentes, como piezas de acero, titanio y partes de los instrumentos ópticos, podrían sobrevivir y alcanzar la superficie terrestre.
La agencia espacial había calculado que la probabilidad de que alguna persona resultara afectada por los fragmentos era de aproximadamente una entre 2.100. Hasta los primeros reportes posteriores al reingreso, no se habían confirmado daños ni restos recuperados en tierra.
El seguimiento del telescopio pudo realizarse mediante plataformas especializadas como Orbital Radar, N2YO y KeepTrack, utilizando su identificación satelital NORAD 28485. Estas herramientas permitieron observar su trayectoria y los cambios de posición durante las últimas horas de funcionamiento orbital.
Lanzado en noviembre de 2004, Swift fue diseñado inicialmente para una misión de apenas dos años. Sin embargo, permaneció operativo durante casi 22 años, convirtiéndose en una importante herramienta para la astronomía moderna.
Durante su trayectoria científica, el observatorio registró más de 2.000 estallidos de rayos gamma y al menos 1.400 supernovas. Sus instrumentos permitieron estudiar algunos de los fenómenos más energéticos del universo y proporcionar información valiosa a investigadores de todo el mundo.
Aunque el telescopio ya no se encuentra en órbita, su legado científico continuará gracias a millones de imágenes y una extensa base de datos que seguirá siendo utilizada por la comunidad astronómica internacional.
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