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Crisis de agua en Puerto Rico: racionamiento podría dejar a miles de hogares hasta 72 horas sin servicio

Puerto Rico enfrenta una nueva crisis por la escasez de agua luego de que las autoridades pusieran en marcha un programa de racionamiento ante la severa sequía que afecta a gran parte del territorio. La medida comenzó el viernes y podría mantenerse hasta finales de agosto o incluso prolongarse si las condiciones climáticas no mejoran.

El plan contempla interrupciones de hasta 48 horas en el suministro para determinados sectores. Sin embargo, ese período podría extenderse hasta 72 horas en caso de que surjan problemas operacionales o dificultades adicionales en el sistema de distribución. En algunas comunidades, los residentes podrían disponer de agua potable solamente entre dos y tres días por semana.

La gobernadora Jenniffer González-Colón ha señalado que la situación responde principalmente a condiciones fuera del control gubernamental. No obstante, numerosos residentes han expresado frustración por el deterioro de la infraestructura y los problemas recurrentes en el servicio, ya que varias comunidades habían registrado extensos períodos sin agua incluso antes de que entrara en vigor el nuevo esquema de racionamiento.

Las principales zonas afectadas se concentran en San Juan y municipios cercanos que dependen del embalse Carraízo. La reserva presenta niveles extremadamente bajos como consecuencia de la falta de precipitaciones acumulada durante los últimos meses.

Diversas estimaciones indican que alrededor de 180,000 hogares podrían resultar afectados por las restricciones, mientras otros cálculos sitúan en aproximadamente medio millón la cantidad de residentes que sentirían directamente el impacto de las interrupciones.

La situación se agravó después de que julio se convirtiera en uno de los períodos más secos registrados en Puerto Rico en más de un siglo. Aunque durante esta semana se produjeron algunas lluvias, las precipitaciones no fueron suficientes para provocar una recuperación significativa de los niveles de los embalses.

Las autoridades mantienen vigilancia sobre las reservas de agua y las condiciones meteorológicas mientras aumenta la preocupación entre los residentes por la duración del racionamiento y la capacidad de la infraestructura para responder a una sequía prolongada.

Alonso Velásquez

Identidad Latina Multimedia

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