Colombia intensifica la búsqueda de desaparecidos tras devastador terremoto que deja más de 100 muertos
Las labores de búsqueda y rescate continuaban durante la madrugada del martes en numerosas localidades del oeste de Colombia, después de que un fuerte terremoto de magnitud 7,4 provocara graves daños, dejara al menos 111 muertos y a miles de personas sin noticias de sus familiares.
El sismo, registrado el lunes, afectó con fuerza a ciudades como Cali, Quibdó y Pereira, además de decenas de poblaciones cercanas al epicentro. Los primeros reportes estiman que alrededor de 1.600 edificaciones sufrieron daños severos o colapsaron.
Equipos de emergencia, soldados, policías, rescatistas y voluntarios trabajan entre los escombros intentando localizar sobrevivientes. En varios sectores, vecinos y familiares se sumaron a las tareas, retirando manualmente bloques de concreto y otros restos de las construcciones destruidas.
El presidente Abelardo de la Espriella informó que la cifra preliminar de víctimas mortales ascendía a 111 personas, mientras las autoridades continuaban recibiendo reportes de desaparecidos.
Durante la noche del lunes, plataformas creadas por ciudadanos acumulaban información sobre más de 2.700 personas cuyo paradero aún se desconocía. Entre ellas se encontraba Miguel Ángel Zamora, un agricultor de 60 años residente en una zona rural de El Cairo, cerca del epicentro localizado en San José del Palmar.
Su sobrina, Dana Carolina Zamora, explicó que la familia perdió contacto con él después del terremoto y manifestó su preocupación por las condiciones de su vivienda, construida con materiales tradicionales como madera, palos y barro.
Las autoridades locales estimaron que cerca del 80% de El Cairo, una población de aproximadamente 7.000 habitantes, resultó afectada por el movimiento telúrico.
Uno de los mayores desafíos se concentra en el departamento del Chocó, una región caracterizada por su difícil geografía y sus problemas históricos de acceso e infraestructura. Numerosas comunidades solamente pueden ser alcanzadas por vía fluvial, aérea o atravesando zonas selváticas, lo que complica la evaluación de los daños y el envío de asistencia.
De la Espriella viajó durante la noche del lunes a Quibdó para supervisar las operaciones de emergencia y anunció la movilización de fuerzas militares y policiales, además de ingenieros, rescatistas especializados y perros entrenados para localizar personas entre los escombros.
El mandatario también anunció subsidios de alquiler para las familias cuyas viviendas hayan quedado inhabitables mientras avanzan las reparaciones y tareas de reconstrucción.
La emergencia representa además uno de los primeros grandes desafíos para el nuevo gobierno, en momentos en que las autoridades deben coordinar una respuesta humanitaria en regiones que ya enfrentaban dificultades económicas, sociales y de seguridad.
La comunidad internacional comenzó a movilizar ayuda. Estados Unidos anunció una asistencia de 15,5 millones de dólares destinada a refugios temporales, alimentos y otras necesidades básicas, mientras gobiernos de distintos países latinoamericanos expresaron su disposición a colaborar.
El terremoto ha generado especial preocupación entre los colombianos debido a los recientes desastres sísmicos registrados en la región, aumentando el temor ante posibles réplicas y nuevas emergencias.
En Pereira, una de las ciudades más golpeadas, habitantes y comerciantes comenzaron a evaluar las pérdidas. Mónica Sánchez, propietaria de una pequeña fábrica de uniformes laborales, relató que una pared de su empresa se derrumbó durante el movimiento y que ella y sus 12 trabajadores lograron abandonar el inmueble pocos instantes antes.
Mientras continúan las operaciones de rescate, miles de familias esperan información sobre sus seres queridos y las autoridades intentan establecer la verdadera dimensión de una tragedia que podría dejar profundas consecuencias humanas, económicas y sociales en varias regiones del país.
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