Más de 200 expertos piden acciones urgentes ante el impacto económico de la inteligencia artificial
Más de 200 economistas, investigadores y líderes del sector tecnológico solicitaron a los gobiernos y a las empresas adoptar medidas urgentes para enfrentar los cambios económicos que podría provocar el rápido avance de la inteligencia artificial.
La declaración, titulada Debemos actuar ahora, fue respaldada por 15 ganadores del Premio Nobel, además de especialistas vinculados con compañías como OpenAI, Anthropic y Google. Entre los firmantes figuran los economistas Daron Acemoglu, Simon Johnson y Michael Spence, así como representantes destacados de la industria tecnológica.
Los expertos advirtieron que la inteligencia artificial podría generar una transformación económica incluso mayor que la Revolución Industrial, pero en un periodo mucho más corto. Mientras anteriores cambios tecnológicos dieron a las sociedades varias décadas para adaptarse, la expansión de la IA podría obligar a trabajadores, empresas e instituciones públicas a reaccionar en pocos años.
La principal preocupación está relacionada con el posible desplazamiento de millones de trabajadores, especialmente en actividades administrativas, creativas, técnicas y profesionales que pueden ser automatizadas total o parcialmente.
Los firmantes aclararon que la inteligencia artificial también puede elevar la productividad, mejorar los servicios y aumentar el nivel de vida. Sin embargo, señalaron que esos beneficios no están garantizados y podrían concentrarse en un grupo reducido de empresas y propietarios de tecnología si no se establecen políticas adecuadas.
La declaración propone ampliar las investigaciones sobre los efectos de la IA en el empleo, los salarios, la desigualdad y la organización de las empresas. También pide crear incentivos, normas e instituciones que orienten el desarrollo tecnológico hacia la colaboración con los trabajadores, en lugar de promover únicamente su reemplazo.
Entre los respaldos más relevantes aparecen Sarah Friar, directora financiera de OpenAI; Jeff Dean, científico jefe de Google DeepMind, y Jack Clark, cofundador de Anthropic. La participación de representantes de empresas desarrolladoras refleja una creciente preocupación dentro de la propia industria por las consecuencias sociales de sus avances.
El llamado también destaca la necesidad de que las decisiones sobre el futuro de la inteligencia artificial no queden exclusivamente en manos de las compañías tecnológicas. Los especialistas consideran fundamental que trabajadores, gobiernos, académicos y organizaciones sociales participen en la creación de políticas públicas.
Aunque todavía no existe consenso sobre la cantidad de empleos que podrían desaparecer, diferentes investigaciones muestran que la IA ya está modificando los procesos de contratación, reduciendo la demanda de algunos puestos de entrada y permitiendo que las empresas operen con equipos más pequeños apoyados por herramientas automatizadas.
Los expertos sostienen que actuar con anticipación permitirá aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial y reducir riesgos como el desempleo masivo, el aumento de la desigualdad y la concentración del poder económico.
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