Tecnovisión

NASA probó nuevo chip de inteligencia artificial para futuras misiones espaciales

La NASA avanzó en las pruebas de un nuevo procesador de alto rendimiento diseñado para transformar la forma en que las naves espaciales navegaron, aterrizaron y realizaron tareas científicas lejos de la Tierra.

El proyecto, conocido como High Performance Spaceflight Computing, tuvo como objetivo desarrollar un chip capaz de resistir las condiciones extremas del espacio, incluyendo radiación, cambios térmicos y vibraciones, mientras ofrecía una capacidad de cómputo muy superior a la de los procesadores usados actualmente en misiones espaciales.

De acuerdo con la agencia espacial, el nuevo procesador fue diseñado para ofrecer hasta 100 veces más capacidad de cálculo que las computadoras espaciales tradicionales. En pruebas iniciales, algunos resultados indicaron un rendimiento incluso mayor frente a chips resistentes a la radiación actualmente utilizados en vuelos espaciales.

El desarrollo fue encabezado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en California, en colaboración con la empresa Microchip Technology. Los ingenieros sometieron el chip a ensayos de radiación, temperatura, golpes y funcionamiento continuo para comprobar si podía operar bajo las exigencias de misiones a la Luna, Marte y el espacio profundo.

La importancia de esta tecnología radicó en que las futuras naves necesitaron tomar decisiones con mayor autonomía. En misiones lejanas, las señales enviadas desde la Tierra pueden tardar varios minutos en llegar, por lo que una nave, un rover o un módulo de aterrizaje deben responder por sí mismos ante situaciones críticas.

Con este tipo de procesador, la NASA buscó acelerar el análisis de imágenes, mejorar la navegación autónoma, apoyar aterrizajes más seguros y permitir que los sistemas espaciales procesaran información científica en tiempo real. También habría servido para reducir la dependencia de instrucciones enviadas desde centros de control terrestres.

El chip formó parte de una nueva generación de computación espacial preparada para misiones tripuladas y robóticas. Su aplicación pudo ser clave en programas vinculados a la exploración lunar, futuras expediciones a Marte y operaciones prolongadas en ambientes donde la intervención humana directa resultó limitada.

Aunque la tecnología todavía pasó por una etapa de evaluación, las primeras pruebas mostraron que el procesador funcionó según lo previsto. Para la NASA, este avance representó un paso importante hacia naves más inteligentes, resistentes y capaces de operar con mayor independencia en los próximos grandes desafíos de la exploración espacial.

Fuentes varias