España registra récord de muertes asociadas al calor en mayo y enciende las alertas sanitarias
España cerró mayo de 2026 con 101 muertes atribuibles a las altas temperaturas, la cifra más alta registrada para ese mes desde que comenzó la serie del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria, conocido como MoMo, en 2015. El dato, difundido por el Ministerio de Sanidad, supera ampliamente la media de la última década y confirma que los efectos del calor extremo ya no se concentran únicamente en los meses centrales del verano.
Las autoridades sanitarias advierten que estas muertes no corresponden necesariamente a casos individuales confirmados como golpes de calor, sino a una estimación estadística de fallecimientos atribuibles al exceso de temperatura. El sistema MoMo compara la mortalidad observada con la esperada y calcula el impacto que pueden tener factores como el calor sobre la salud de la población.
El perfil más vulnerable vuelve a repetirse: personas mayores, especialmente mujeres de más de 85 años, pacientes con enfermedades crónicas, embarazadas y ciudadanos que viven en condiciones precarias o con menor capacidad de protección frente a las altas temperaturas. Algunas de las regiones más afectadas se ubicaron en el norte del país, como Asturias, Galicia y País Vasco, zonas históricamente menos adaptadas a episodios de calor intenso.
Ante este escenario, el Ministerio de Sanidad activó el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud 2026, que actualiza los umbrales de riesgo y refuerza el sistema de avisos a la población. El plan busca reducir la mortalidad y la morbilidad relacionadas con olas de calor, además de mejorar la respuesta en territorios donde el calor extremo empieza a presentarse antes de lo habitual.
El balance también deja una señal de fondo: entre 2015 y 2025, MoMo estimó 27.564 muertes atribuibles a las altas temperaturas en España. El año de mayor impacto fue 2022, con 4.789 fallecimientos, seguido por 2025, con 3.832. Para los expertos en salud pública, el adelanto de episodios cálidos y su mayor intensidad obligan a tratar el calor como un riesgo sanitario permanente, no solo como una molestia estacional.
Fuentes varias

