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NASA apaga un instrumento de la Voyager 1 para prolongar su misión en el espacio interestelar

La NASA decidió apagar uno de los instrumentos científicos de la sonda Voyager 1 con el objetivo de conservar energía y mantener activa la misión por más tiempo. La nave, lanzada en 1977, se encuentra fuera del sistema solar y continúa enviando datos únicos desde el espacio interestelar, pese a que sus fuentes de energía se debilitan con el paso de los años.

El instrumento desactivado es el Low-Energy Charged Particle, conocido como LECP, encargado de medir partículas cargadas de baja energía. Según la NASA, los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro apagaron el equipo el 17 de abril de 2026 para reducir el consumo eléctrico de la nave y evitar que otros sistemas esenciales quedaran comprometidos.

Voyager 1 opera desde hace casi 49 años y es considerada la primera nave humana en alcanzar el espacio interestelar. Su misión original estaba enfocada en el estudio de Júpiter y Saturno, pero con el tiempo se convirtió en una de las exploraciones espaciales más importantes de la historia, al seguir transmitiendo información desde una región nunca antes estudiada directamente por una nave terrestre.

La decisión forma parte de una estrategia de supervivencia. A medida que la energía producida por su generador nuclear disminuye, la NASA debe apagar instrumentos de manera gradual para priorizar los sistemas que permiten la comunicación con la Tierra y la recolección de datos científicos. Actualmente, Voyager 1 aún mantiene activos dos instrumentos científicos.

Los ingenieros también estudian nuevas maniobras para extender la vida útil de la sonda. Una de las posibilidades es aplicar ajustes técnicos que permitan ahorrar más energía y, si las pruebas resultan exitosas, incluso intentar reactivar más adelante el instrumento apagado.

Aunque cada apagado marca el avance inevitable del envejecimiento de la nave, la Voyager 1 sigue siendo una fuente invaluable de información sobre el espacio interestelar. Su resistencia tecnológica continúa sorprendiendo a la comunidad científica y mantiene viva una misión que, casi medio siglo después de su lanzamiento, todavía amplía los límites de la exploración humana.

Fuentes varias