Tripulación de Artemis II inicia regreso a la Tierra tras observar un eclipse solar desde la órbita lunar
La tripulación de la misión Artemis II de la NASA inició su regreso a la Tierra luego de protagonizar un inusual hito científico: la observación de un eclipse solar desde las inmediaciones de la Luna.
A bordo de la nave Orión, bautizada como “Integrity”, los astronautas presenciaron el fenómeno mientras realizaban un sobrevuelo lunar que se extendió por aproximadamente siete horas. Durante 53 minutos, suspendieron sus estudios de la superficie lunar para concentrarse en el comportamiento del Sol.
El eclipse total fue visible desde la perspectiva de la nave cuando la Luna se interpuso entre el Sol y la tripulación, bloqueando su luz y permitiendo observar parcialmente la corona solar, la tenue atmósfera exterior de la estrella. A diferencia de lo que ocurre en la Tierra, desde la posición de la nave la Luna aparenta ser mucho más grande que el Sol, lo que limita la visibilidad completa del fenómeno.
Este evento fue posible gracias a la precisión en la ventana de lanzamiento, ya que un despegue fuera del calendario previsto habría impedido a la tripulación presenciar el eclipse. La coincidencia orbital brindó una oportunidad científica poco frecuente.
Según explicó Kelsey Young, oficial científica de la misión, este tipo de observación es “muy, muy única” y forma parte de los objetivos diseñados para analizar la actividad solar. Los datos recopilados permitirán comprender mejor el funcionamiento del Sol y su impacto en el sistema solar.
Durante el evento, los astronautas también pudieron observar otros planetas como Mercurio, Venus, Marte y Saturno, además de un fenómeno conocido como “luz cenicienta”, que ilumina tenuemente la cara visible de la Luna con el reflejo de la Tierra.
El eclipse concluyó con un espectáculo exclusivo para la tripulación: el Sol emergiendo nuevamente detrás de la Luna, generando lo que los científicos describen como un “amanecer lunar”.
La misión Artemis II continúa aportando información clave para futuras exploraciones espaciales, consolidando avances en el conocimiento tanto de nuestro satélite natural como del comportamiento solar.
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