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Ingeniera peruana destaca en la misión Artemis II y lleva el nombre del Cusco a la Luna

La presencia peruana en la exploración espacial cobra protagonismo con la participación de la ingeniera aeroespacial Jackelynne Silva-Martínez, quien forma parte del equipo clave de la histórica misión Artemis II. Desde el Johnson Space Center, en Houston, la profesional cusqueña aporta su experiencia en la integración y gestión de operaciones de uno de los proyectos más ambiciosos de la NASA.

Con más de 20 años de trayectoria en el sector aeroespacial, Silva-Martínez desempeña un rol estratégico como integradora de misiones, participando en decisiones críticas como la aprobación de operaciones fundamentales —los conocidos “go” o “no-go”— durante ensayos y protocolos de cuenta regresiva. Además, asesora en la evaluación de riesgos y en la adaptación de los objetivos de la misión durante el viaje hacia la Luna.

“Es muy emocionante ser parte de esta misión, pero también una gran responsabilidad”, afirma la ingeniera, quien destaca que, aunque el proyecto recuerda a lo realizado en la histórica Apollo 8, hoy se cuenta con tecnología más avanzada y una amplia colaboración entre industria, academia y diversas entidades.

Uno de los pilares de su trabajo es la seguridad. Silva-Martínez enfatiza que cada proceso está diseñado para garantizar que los astronautas lleguen y regresen de la Luna de manera segura, mediante rigurosos entrenamientos y controles. Durante la misión, también tendrá presencia directa en el control, apoyando desde la consola en el centro de operaciones.

Su labor no se limita a Artemis II. La ingeniera ya participa en la planificación de Artemis III, donde supervisa el desarrollo de los vehículos de alunizaje en colaboración con empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, dentro del programa Human Landing System.

Antes de ingresar a la NASA, trabajó en el diseño de satélites GPS3 con Lockheed Martin y luego formó parte del Jet Propulsion Laboratory, donde se especializó en robótica. Actualmente acumula una década de experiencia en el Johnson Space Center, contribuyendo también al desarrollo de la estación lunar Gateway.

Nacida en Cusco, Silva-Martínez emigró a los Estados Unidos a los 15 años, donde construyó una sólida formación académica en instituciones como Rutgers University, Embry-Riddle Aeronautical University y Georgia Institute of Technology. A ello se suman reconocimientos académicos y un doctorado en liderazgo organizacional.

A pesar de su destacada carrera internacional, no olvida sus raíces. Desde Houston, envía un mensaje en quechua: “Kausachun Cusco” (¡Viva Cusco!), resaltando valores como el “ayni”, principio andino de trabajo colaborativo que, asegura, se refleja plenamente en el funcionamiento de la NASA.

Finalmente, Silva-Martínez subraya que misiones como Artemis II no solo impulsan la ciencia y la tecnología, sino que también demuestran la capacidad de la humanidad para unirse en torno a objetivos comunes. Su historia, marcada por la perseverancia y la educación, se convierte en una fuente de inspiración para jóvenes de Perú y del mundo.

“Ustedes pueden, sigan sus sueños y la educación es muy importante”, concluye.

Foto: NASA

Fuentes varias