Tecnovisión

Artemis II despega con éxito y marca el regreso humano al entorno lunar tras más de medio siglo

La misión Artemis II de la NASA despegó con éxito en la madrugada del jueves, inaugurando una nueva etapa en la exploración espacial tripulada. Se trata del primer viaje humano hacia las inmediaciones de la Luna en más de 50 años, un hito que, aunque no incluye alunizaje, representa un paso decisivo hacia el establecimiento de una presencia sostenida en el satélite natural.

A bordo de la cápsula Orion viajan los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes tendrán la responsabilidad de validar los sistemas que permitirán futuras misiones de mayor alcance, incluida la instalación de una base lunar y la eventual exploración de Marte.

La misión, que se extenderá durante diez días, seguirá una trayectoria en forma de “8” alrededor de la Luna. Tras el despegue desde la rampa 39B del Centro Espacial Kennedy, el cohete Space Launch System (SLS) colocó a la nave en órbita terrestre antes de iniciar una fase de verificación de sistemas. Durante este periodo inicial, la tripulación evaluará el control manual, la navegación y el soporte vital en condiciones reales.

Superadas estas pruebas, Orion ejecutará la inyección translunar, una maniobra clave que la impulsará hacia el espacio profundo. Cuatro días después, la nave alcanzará su punto más lejano al sobrevolar la cara oculta de la Luna a unos 6.500 kilómetros de su superficie, situándose a aproximadamente 400.000 kilómetros de la Tierra.

A diferencia de las misiones Apolo, Artemis II no contempla el descenso a la superficie lunar. En cambio, utilizará la gravedad del satélite para realizar una maniobra de retorno, garantizando incluso un regreso autónomo en caso de fallos críticos.

El viaje de regreso incluirá una de las fases más exigentes: la reentrada atmosférica. La cápsula enfrentará velocidades cercanas a los 40.000 kilómetros por hora y temperaturas extremas antes de desplegar paracaídas y amerizar en el océano Pacífico.

Artemis II es también el resultado de más de quince años de desarrollo tecnológico y cooperación internacional, con participación de múltiples países, entre ellos España. No obstante, el programa ha enfrentado retrasos significativos debido a desafíos técnicos —como ajustes en el escudo térmico tras Artemis I—, así como a factores externos como la pandemia y la complejidad industrial del SLS.

Más allá del logro técnico, la misión representa un cambio de paradigma en la exploración espacial: de incursiones puntuales a una estrategia de permanencia y expansión. Si se cumplen los objetivos, Artemis II sentará las bases para el regreso definitivo del ser humano a la Luna en los próximos años.

Fuentes varias