Connecticut

Tensión en Hartford tras despido de policía: comunidad exige más acciones y justicia

La ciudad de Hartford atraviesa un momento de alta tensión luego de que el alcalde Arunan Arulampalam anunciara el despido del oficial Joseph Magnano, quien mató a tiros a Steven “Stevie” Jones durante un incidente reciente. Sin embargo, para muchos residentes, esta decisión resulta insuficiente frente a una crisis más profunda.

Durante una reunión comunitaria sobre seguridad pública celebrada el viernes en la biblioteca del centro, más de 50 personas expresaron su frustración y dolor. Aunque la mayoría respaldó la destitución del agente, insistieron en que se necesitan medidas adicionales, incluyendo revisiones administrativas y mejoras en la respuesta a crisis de salud mental.

El encuentro se produjo en un contexto especialmente delicado: en febrero, dos hombres murieron a manos de la policía de Hartford tras llamados de emergencia realizados por sus propias familias en medio de episodios de salud mental. Uno de ellos fue Everard Walker, quien falleció el 19 de febrero tras recibir disparos del oficial Alexander Clifford, quien continúa en servicio activo.

Ocho días después, Joseph Magnano, aún en período de prueba, disparó fatalmente a Jones apenas segundos después de llegar a la escena. Según el alcalde, las imágenes de cámaras corporales mostraron que otros oficiales intentaron desescalar la situación, pero las acciones de Magnano “no cumplieron con los estándares del departamento”.

En la reunión, residentes como Alyssa Peterson cuestionaron el uso de fuerza letal, sugiriendo que se podrían haber utilizado alternativas como pistolas eléctricas o bastones. Asimismo, denunciaron la falta de supervisión adecuada en el lugar de los hechos.

La indignación también se extendió al manejo del caso de Walker. Su familia reclama mayor transparencia y justicia. Su hija, Menen Walker, exigió la divulgación de la identidad visual del oficial involucrado, señalando que las imágenes de la muerte de su padre circulan ampliamente en redes sociales y medios.

El evento estuvo marcado por momentos de confrontación, incluyendo la irrupción de activistas del grupo Dare to Struggle Connecticut Chapter, quienes distribuyeron volantes pidiendo justicia. La situación generó divisiones entre los asistentes, algunos de los cuales pidieron a los activistas abandonar la reunión.

Más allá de los casos individuales, la comunidad subrayó un problema estructural: la falta de recursos adecuados para atender crisis de salud mental. Residentes denunciaron que la violencia armada y el trauma acumulado siguen afectando a los vecindarios, mientras los servicios de apoyo permanecen insuficientemente financiados.

Por su parte, funcionarios municipales indicaron que aún no existe un plan concreto de acción, ya que primero evaluarán lo ocurrido en el encuentro comunitario.

Un día antes, durante el funeral de Jones, el reverendo Al Sharpton hizo un llamado a la rendición de cuentas: cuestionó no solo la conducta de la víctima, sino también la del oficial que disparó, advirtiendo que estos hechos podrían repetirse si no se actúa con justicia.

La situación en Hartford continúa evolucionando, mientras la comunidad exige respuestas más profundas frente a la violencia policial y la falta de atención a la salud mental.

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