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Dos jóvenes acusados de planear atentado inspirado por ISIS en Nueva York crecieron en barrios acomodados de Pensilvania

Las autoridades federales de Estados Unidos investigan a dos jóvenes acusados de planear un atentado con explosivos en Nueva York presuntamente inspirado por el grupo extremista Estado Islámico. El caso ha generado preocupación entre los organismos de seguridad y en las comunidades de Pensilvania, donde ambos crecieron en entornos familiares estables y barrios residenciales de alto nivel económico.

Los acusados fueron identificados como Ibrahim Kayumi, de 19 años, y Emir Balat, de 18, ambos ciudadanos estadounidenses e hijos de inmigrantes naturalizados. Según la investigación difundida por el tabloide New York Post, los jóvenes habrían viajado desde Pensilvania hacia Manhattan con la intención de detonar artefactos explosivos caseros durante una manifestación anti-musulmana realizada el pasado sábado.

El caso ha llamado la atención de las autoridades porque los sospechosos crecieron en familias económicamente estables. Kayumi, cuya familia es originaria de Afganistán, residía en una vivienda valorada en aproximadamente 2,25 millones de dólares en Newtown, Pensilvania. La casa, construida en 2018, se encuentra en una urbanización de alto nivel rodeada de áreas rurales. Sus padres administran un negocio local y se naturalizaron como ciudadanos estadounidenses entre 2004 y 2009.

Por su parte, la familia de Balat emigró desde Turquía y obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2017. Residen en una casa de más de 3.200 pies cuadrados en Langhorne, Pensilvania, valorada en alrededor de 653.000 dólares, a unos 20 kilómetros del hogar de los Kayumi.

Vecinos de ambas familias expresaron sorpresa ante la noticia. Un conocido de los Balat relató al New York Post que Emir era un joven común que ayudaba a sus vecinos con tareas cotidianas, como limpiar la nieve en invierno. Líderes comunitarios también señalaron que su familia era considerada respetada dentro de la comunidad local.

El presunto atentado frustrado

De acuerdo con documentos judiciales, el sábado por la mañana un vehículo vinculado a la familia de Balat cruzó el Puente George Washington rumbo a Manhattan. Horas antes, la madre de Kayumi había denunciado su desaparición tras verlo por última vez en su vivienda de Pensilvania.

Las autoridades indicaron que ambos asistieron a una contramanifestación frente a Gracie Mansion, residencia oficial del alcalde de la ciudad de Nueva York. Allí, según la acusación, Balat arrojó un artefacto explosivo casero elaborado con peróxido de acetona, un compuesto conocido como “Mother of Satan” y utilizado en atentados terroristas internacionales. Kayumi presuntamente le habría entregado un segundo dispositivo.

La comisionada del Departamento de Policía de Nueva York, Jessica Tisch, afirmó que se trató de “un ataque planificado, motivado por ideología extremista e inspirado por una organización terrorista extranjera”.

Las bombas no llegaron a detonar y ambos sospechosos fueron detenidos poco después. La fiscalía federal presentó cinco cargos, entre ellos intento de proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera y uso de un arma de destrucción masiva.

Según el expediente judicial, tras su arresto los jóvenes admitieron haber sido influenciados por propaganda del Estado Islámico en internet. Investigadores también indicaron que ambos habían viajado recientemente al extranjero, incluyendo la ciudad de Estambul, señalada por analistas de seguridad como un punto donde redes extremistas han intentado reclutar simpatizantes.

Impacto en las comunidades locales

El caso provocó conmoción en las comunidades escolares de Pensilvania. Balat cursaba su último año en Neshaminy High School, mientras que Kayumi había formado parte de la promoción 2024 de Council Rock High School North.

Autoridades educativas afirmaron que no existe evidencia de amenazas contra las escuelas ni señales previas de radicalización en los entornos académicos.

Vecinos del barrio de los Kayumi señalaron que el caso refleja una realidad inquietante: la posibilidad de que jóvenes se radicalicen a través de internet incluso en entornos acomodados y estables. “No es el tipo de lugar que uno asocia con el terrorismo. Aquí hay familias de clase media que viven tranquilamente”, comentó una residente del sector.

Las autoridades federales continúan investigando si los sospechosos actuaron solos o si existieron vínculos con redes más amplias de radicalización en Estados Unidos.

Fuentes varias