Detalles de la odisea de María Corina Machado rumbo a Oslo
La líder opositora venezolana María Corina Machado protagonizó una arriesgada y compleja travesía internacional para llegar a Oslo, donde debía recibir el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, los múltiples retrasos en su ruta impidieron que arribara a tiempo, por lo que su hija, Ana Corina Sosa Machado, fue quien finalmente aceptó el galardón en su nombre.
El viaje, organizado bajo estricto secreto, reveló el nivel de riesgo y persecución que enfrentan los dirigentes opositores en Venezuela. Según confirmaron funcionarios estadounidenses, la operación fue planificada con extremo cuidado para evitar filtraciones que pusieran en peligro la integridad de Machado, quien llevaba un año escondida y no aparecía en público desde enero.
El itinerario comenzó el lunes por la tarde desde un suburbio de Caracas. Disfrazada y con una peluca, según reportó el Wall Street Journal, Machado inició su huida hacia un pueblo pesquero en la costa. Durante diez horas, ella y dos colaboradores atravesaron diez puestos militares sin ser detectados, hasta llegar a medianoche a la lancha que la llevaría fuera del país.
La dirigente abandonó Venezuela por vía marítima rumbo a Curazao en una embarcación de pesca de madera, enfrentando un mar agitado y fuertes vientos. Fuentes cercanas al operativo revelaron que el cruce coincidió con el sobrevuelo de dos aviones F18 de la Armada estadounidense en el Golfo de Venezuela, maniobra que se extendió por unos 40 minutos cerca de su ruta.
En Curazao, Machado abordó un avión privado Legacy 600 operado por JetVip Business Aviation. La aeronave había partido de Miami para recogerla y posteriormente voló hacia Bangor, Maine, donde realizó una escala técnica antes de emprender la última etapa de seis horas rumbo a Oslo. En total, recorrió cerca de 9,000 kilómetros en una operación que involucró aliados políticos, familiares y funcionarios estadounidenses.
Machado llegó a la capital noruega en la madrugada del jueves. En el balcón del Grand Hotel se reencontró con familiares, amigos, aliados internacionales y decenas de venezolanos que celebraron su llegada después de días de incertidumbre. En una conversación con Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel, la opositora expresó su gratitud hacia quienes arriesgaron su seguridad para lograr su salida del país.
Aunque ausente de la ceremonia oficial, Machado envió un discurso que fue leído durante el acto. En él, contextualizó la lucha venezolana como una travesía colectiva por la libertad, recordando las raíces históricas del país y la consagración temprana de los derechos individuales en la constitución republicana de 1811.
La ceremonia en Oslo también estuvo marcada por fuertes críticas del Comité Noruego del Nobel al régimen de Nicolás Maduro. Frydnes denunció alianzas con Cuba, Rusia, Irán, China y Hezbollah, que habrían fortalecido el aparato represivo venezolano. Asimismo, documentó violaciones sistemáticas a los derechos humanos, incluidas torturas y la detención de más de 200 menores tras las elecciones de 2024. El llamado del Comité a Maduro para aceptar los resultados y facilitar una transición democrática fue respaldado por líderes y dignatarios internacionales presentes, entre ellos los reyes de Noruega y los presidentes de Argentina, Panamá y Paraguay.
La odisea de Machado rumbo a Oslo se ha convertido en un símbolo de la persistencia y determinación del pueblo venezolano, que continúa buscando caminos hacia la libertad a pesar de los riesgos y obstáculos impuestos por el régimen.
Fuentes varias

