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Cuatro aeropuertos del área de Nueva York reducen vuelos por falta de controladores aéreos tras cierre federal

Nueva York — A partir de este viernes, los cuatro principales aeropuertos del área metropolitana de Nueva York —John F. Kennedy (JFK), LaGuardia (LGA), Newark Liberty (EWR) y Teterboro (TEB)— reducirán su capacidad operativa en un 10%, según dispuso la Administración Federal de Aviación (FAA). La medida responde a la escasez de controladores de tráfico aéreo provocada por el cierre presupuestario del gobierno federal iniciado el 3 de octubre.

De acuerdo con la FAA y reportes de Fox News, el recorte afectará los vuelos programados entre las 6:00 y las 22:00 horas, impactando tanto a rutas nacionales como internacionales. El plan de ajuste será gradual: comenzará con una reducción del 4% el 7 de noviembre, alcanzará el 6% el día 11, el 8% el 13, y culminará con el 10% a partir del 14 de noviembre.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, explicó que la decisión busca “proteger la integridad del sistema aéreo y aliviar la presión sobre los centros de control”, mientras el administrador interino de la FAA, Bryan Bedford, confirmó que la prioridad es mantener la seguridad operacional en medio de la crisis laboral.

Los aeropuertos más afectados serán los que concentran vuelos domésticos en horas pico, aunque los vuelos internacionales tendrán prioridad para minimizar el impacto en las conexiones globales. En total, se calcula que entre 3,500 y 4,000 vuelos diarios podrían verse alterados durante las fases más agudas del operativo.

La FAA instó a los pasajeros a verificar constantemente el estado de sus vuelos en los portales oficiales de las aerolíneas y del organismo federal, mantener actualizados sus datos de contacto y solicitar reembolsos o reprogramaciones sin penalización si sus itinerarios resultan modificados.

El cierre federal ha afectado a más de 13,000 empleados de la FAA en todo el país, interrumpiendo pagos y generando ausencias por agotamiento y presión laboral. Las autoridades advirtieron que la reducción de vuelos podría extenderse si el estancamiento político en el Congreso continúa, y que las medidas se replicarían en otros aeropuertos de alto tráfico.

Por ahora, la FAA mantiene protocolos de contingencia para notificar cambios con 48 horas de antelación y coordinar la operación mínima necesaria hasta que se normalice el servicio.

Fuentes varias