Salud

Tres estrategias sencillas para reducir la ansiedad, según Psychology Today

La ansiedad es una de las emociones más comunes en la vida moderna y, a menudo, lleva a las personas a caer en un ciclo de pensamientos repetitivos que intensifican el malestar. Sin embargo, Psychology Today plantea que existen tres estrategias sencillas y respaldadas por la ciencia que permiten recuperar la calma y fortalecer la resiliencia a través de acciones cotidianas.

El medio subraya que el exceso de análisis mantiene al sistema nervioso en alerta permanente, mientras que los gestos concretos y repetidos brindan pruebas visibles de seguridad, interrumpiendo el ciclo de ansiedad y devolviendo la sensación de control.

1. Anclar el cuerpo antes de calmar la mente

La primera estrategia consiste en realizar pequeños gestos físicos que conecten a la persona con el presente: apoyar los pies en el suelo, juntar las manos o identificar cinco objetos en la habitación. Estos actos transmiten al cerebro la señal de que el entorno es seguro. Estudios en el campo de la interocepción, como uno publicado en Biological Psychology, confirman que la conciencia corporal y la respiración profunda regulan el sistema nervioso y reducen la ansiedad.

2. Cambiar la pregunta: de “¿qué pasaría si?” a “¿y ahora qué?”

La segunda técnica propone sustituir la anticipación excesiva por la acción concreta. En lugar de preocuparse por escenarios futuros, la persona puede enfocarse en el siguiente paso realizable, como revisar unas notas o descansar. Un estudio de la Universidad de Yale publicado en Behaviour Research and Therapy respalda esta práctica, mostrando que estructurar las preocupaciones en acciones específicas disminuye la ansiedad y mejora la sensación de control.

3. Construir seguridad mediante micromomentos diarios

La tercera estrategia se centra en acumular pequeños gestos positivos a lo largo del día, como sonreír a un desconocido, responder un correo pendiente o salir a tomar aire. Estas acciones, según Psychology Today, funcionan como “votos” que refuerzan la resiliencia y enseñan al cerebro a percibir seguridad. Investigaciones en Behaviour Research and Therapy también destacan que la exposición gradual a situaciones incómodas acompañada de técnicas de calma fortalece la sensación de afrontamiento.

En conjunto, estas prácticas demuestran que la calma no surge solo del pensamiento, sino de la repetición diaria de acciones simples que entrenan al cerebro para sentirse seguro y confiado.

Fuentes varias