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EE.UU. evalúa endurecer examen de ciudadanía y visas H-1B para priorizar calidad y conocimiento

El gobierno de Estados Unidos anunció su intención de implementar cambios significativos en dos pilares del sistema migratorio: el examen de ciudadanía y el proceso de asignación de visas H-1B. Según Joseph Edlow, director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), el objetivo es exigir un mayor nivel de conocimiento cívico a los solicitantes de naturalización y priorizar a trabajadores calificados que reciban ofertas salariales más elevadas.

Edlow calificó el actual examen de ciudadanía como “demasiado fácil”, ya que, según explicó, permite la memorización mecánica de preguntas sin evaluar verdaderamente el conocimiento cívico del aspirante. El funcionario subrayó que esto contradice el propósito original de la ley de naturalización.

Desde su estandarización en 2008, el examen ha sufrido modificaciones. La administración Trump incrementó el número de preguntas y el nivel de exigencia en 2020, pero dichos cambios fueron revertidos en 2021 tras críticas públicas. Un nuevo rediseño fue cancelado en 2024. Ahora, el gobierno considera regresar a un formato similar al de 2020, con preguntas más desafiantes y orientadas al análisis cívico, no solo a la memoria.

En paralelo, USCIS propone reformar el sistema de visas H-1B, utilizado por trabajadores extranjeros altamente calificados, especialmente en tecnología y ciencia. Actualmente, los beneficiarios se seleccionan mediante un sorteo aleatorio. No obstante, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) evalúa reemplazar ese mecanismo con un sistema ponderado que dé preferencia a candidatos con mayores ofertas salariales y experiencia relevante.

“El H-1B debe complementar, no reemplazar, a la fuerza laboral estadounidense”, afirmó Edlow, quien sostuvo que esta reforma busca evitar que las empresas usen el programa para reducir costos laborales contratando personal extranjero a salarios inferiores.

El Institute for Progress estima que priorizar candidatos por salario y experiencia podría aumentar en un 88% el impacto económico del programa. Sin embargo, las propuestas han generado un debate. David Bier, del Cato Institute, alertó que esta medida podría excluir a jóvenes talentos, favoreciendo únicamente a trabajadores con trayectorias largas que podrían jubilarse pronto. A su vez, cuestionó la validez del examen de ciudadanía, recordando que “la mayoría de los estadounidenses no aprobaría ese test”.

Connor O’Brien, del Economic Innovation Group, respaldó la reforma de H-1B, aunque lamentó que el sistema actual desperdicie oportunidades para captar talento. A su juicio, otorgar solo 85,000 visas al año mediante sorteo aleatorio representa una barrera para el crecimiento económico.

Pese a que existe una corriente pública que favorece políticas migratorias más estrictas, Edlow defendió una inmigración “netamente positiva” que impulse la competitividad y los intereses nacionales.

Las reformas requerirán colaboración entre agencias federales y, en algunos casos, la aprobación del Congreso. Actualmente, se estudian propuestas bipartidistas para actualizar el marco legal migratorio.

Fuentes varias