¿Se puede entrenar con gripe o resfriado? Lo que necesitas saber antes de hacerlo
Entrenar mientras se está enfermo es una duda común entre quienes buscan mantenerse activos. Si bien el ejercicio fortalece el sistema inmunológico, forzar al cuerpo durante una enfermedad puede ser contraproducente. Expertos consultados explican cuándo es seguro ejercitarse y cuándo es mejor descansar.
Ejercicio y sistema inmunológico: aliados en la prevención La actividad física moderada es clave para fortalecer las defensas. El Dr. David Nieman, profesor de ciencias de la salud y el ejercicio en la Appalachian State University, señala que un estilo de vida activo reduce a la mitad el riesgo de infecciones respiratorias. Durante el ejercicio, las células inmunitarias se movilizan con mayor eficacia, patrullando el cuerpo en busca de patógenos.
No obstante, entrenamientos de alta intensidad o muy prolongados pueden tener el efecto contrario. Un estudio de 2018, liderado por Nieman, demostró que el ejercicio excesivo suprime temporalmente la función inmune, aumentando el riesgo de infecciones.
¿Es seguro hacer ejercicio estando enfermo? La recomendación general es evaluar los síntomas. Si se presentan fiebre, dificultad para respirar o dolores musculares severos, es mejor descansar. La Dra. Jamie Nuwer, especialista en medicina deportiva, subraya que forzar al cuerpo con síntomas sistémicos puede prolongar la enfermedad e incluso provocar complicaciones.
En cambio, si los síntomas son leves, como congestión nasal o estornudos, se pueden realizar actividades suaves como caminatas o estiramientos. Estas prácticas ayudan a mantener la movilidad y generan endorfinas, contribuyendo al bienestar.
Cuidado con el exceso: riesgos de entrenar enfermo El Dr. Nieman advierte sobre las consecuencias de sobreentrenarse durante una enfermedad. Ha documentado casos de personas que, tras entrenamientos intensos estando enfermas, desarrollaron síntomas similares al síndrome de fatiga crónica. Este fenómeno, conocido como enfermedad posviral, es poco común pero peligroso.
Volver al entrenamiento tras la enfermedad La recuperación completa es esencial antes de retomar una rutina intensa. Nieman recomienda esperar hasta la desaparición de los síntomas y reiniciar con caminatas, aumentando la intensidad gradualmente durante dos semanas. Además, es importante seguir las pautas de los CDC: no volver a la actividad pública hasta estar 24 horas sin fiebre.
Conclusión: El ejercicio es fundamental para la salud, pero también lo es el descanso cuando el cuerpo lo necesita. Mantener una actividad moderada ayuda a prevenir enfermedades, pero forzarse al entrenar enfermo puede empeorar el cuadro. Escuchar al cuerpo y respetar sus tiempos de recuperación es la clave para volver al entrenamiento de forma segura y saludable.
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