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Estados Unidos enfrenta la peor temporada de gripe infantil en 15 años

La última temporada de influenza en Estados Unidos dejó un saldo devastador: 280 muertes pediátricas, la cifra más alta registrada en los últimos quince años, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). El aumento de casos graves, especialmente de origen neurológico, preocupa a especialistas que advierten sobre una baja en las tasas de vacunación infantil.

De acuerdo con un informe de NBC News, durante el ciclo 2024-2025 se identificaron 109 casos de encefalopatía asociada a la influenza (IAE), una complicación severa que puede provocar confusión, convulsiones y, en su forma más grave, encefalopatía necrotizante aguda (ANE). El 84% de los niños afectados no había recibido la vacuna contra la gripe.

Uno de los casos más impactantes es el de Beckett, un niño de cuatro años que sufrió ANE en dos ocasiones. Tras su última recaída, perdió temporalmente la capacidad de mover la cabeza y los brazos, comer y hablar. Su madre relató que “ha tomado más tiempo que su cerebro se recupere”, lo que ilustra la gravedad de estas complicaciones.

El estudio liderado por la doctora Molly Wilson-Murphy, del Hospital Infantil de Boston, reveló que tres de cada cuatro niños con complicaciones neurológicas requirieron cuidados intensivos, más de la mitad necesitó respirador y uno de cada cinco falleció. Llamativamente, el 55% de los afectados no tenía antecedentes médicos previos.

“El mito de que la gripe solo se complica en niños frágiles o con enfermedades crónicas es falso”, sostuvo Keith Van Haren, neurólogo pediátrico de Stanford Medicine.

La caída de la vacunación, un factor determinante

Los expertos coinciden en que la baja cobertura de vacunación es clave para explicar la magnitud de la crisis. En la última temporada, solo el 49,2% de los niños recibió la vacuna contra la gripe, frente al 62,4% en 2019-2020. Factores como la desconfianza hacia las vacunas, la falta de acceso a servicios médicos y la escasez de personal sanitario han influido en esta caída, señaló el doctor Sean O’Leary, de la Academia Estadounidense de Pediatría.

Aunque la vacuna no evita todos los contagios, los CDC subrayan que nueve de cada diez niños fallecidos no estaban vacunados, lo que confirma su rol fundamental en la reducción de complicaciones y muertes.

Los especialistas advierten que la próxima temporada dependerá en gran medida de reforzar la vacunación anual en todos los niños mayores de seis meses, junto con una vigilancia epidemiológica más rigurosa.

Fuentes varias