Espectáculos

Anthony Hopkins rompe el silencio sobre su hija: “No tengo ninguna culpa”

Aclamado por su maestría actoral y dueño de una carrera legendaria, Anthony Hopkins ha vuelto a ser noticia, esta vez por motivos personales. En una serie de entrevistas recientes, el actor británico se refirió con crudeza a su vínculo roto con su única hija biológica, Abigail, de quien está distanciado desde hace más de dos décadas. “No tengo ninguna culpa. La gente hace lo que hace”, declaró, dejando al descubierto una relación marcada por el abandono y la indiferencia.

Hopkins tuvo a Abigail en 1968 junto a su primera esposa, la actriz Petronella Barker. Sin embargo, cuando su hija apenas tenía 14 meses, decidió marcharse a Los Ángeles junto a una nueva pareja, dejando atrás a su familia. Desde entonces, el contacto entre padre e hija fue esporádico. Abigail, en entrevistas pasadas, confesó que veía a su padre “una vez al año” y que esa ausencia afectó profundamente su salud emocional, llevándola incluso a experimentar pensamientos suicidas en su juventud.

Aunque intentaron una breve reconciliación en los años 90 —durante la cual Abigail participó en dos películas junto a Hopkins— el vínculo se quebró nuevamente en 2001. Desde entonces, no han vuelto a tener contacto. Hopkins ha dicho no saber si su hija tiene hijos, ni dónde vive exactamente. Su desinterés ha sido evidente en diversas declaraciones: “La gente se separa. Que haga lo que quiera”, afirmó, agregando que no guarda recuerdos ni deseos de reconectar.

El actor también ha compartido una visión contundente sobre los lazos familiares: “No tienes por qué querer a tu familia… no tienen por qué quererse los unos a los otros”. Aunque ha reconocido errores y cierta culpa en el pasado, hoy sostiene que “la vida es fría” y que el pasado está sellado.

Las palabras de Hopkins abren un debate sobre el abandono paterno, el perdón, y los vínculos familiares en figuras públicas. Su actitud frente al dolor de su hija ha generado tanto críticas como reflexiones sobre las heridas que, a veces, ni el tiempo ni el éxito pueden curar.

Fuentes varias