Salud

¿Qué dice una nutricionista al analizar el carrito de compras del supermercado?

Ir al supermercado puede convertirse en una tarea cada vez más complicada para quienes intentan mantener una alimentación saludable. Las extensas listas de ingredientes, los aditivos y la creciente preocupación por los alimentos ultraprocesados hacen que muchos consumidores se pregunten si los productos que colocan en el carrito son realmente adecuados para su salud.

La inquietud ha aumentado a medida que diferentes investigaciones han encontrado asociaciones entre un elevado consumo de alimentos ultraprocesados y problemas como obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos.

Sin embargo, especialistas en nutrición advierten que clasificar los alimentos simplemente como “buenos” o “malos” puede generar una preocupación innecesaria y no siempre refleja su verdadero valor nutricional.

¿Qué es un alimento ultraprocesado?

No existe una respuesta completamente sencilla. Como regla general, suele considerarse ultraprocesado un producto elaborado industrialmente con numerosos ingredientes y sustancias que normalmente no se utilizarían en una cocina doméstica, como determinados emulsionantes, aditivos y aromatizantes.

En Reino Unido, más de la mitad de las calorías consumidas proceden de alimentos ultraprocesados, según los datos citados en el texto original. Pero pertenecer a esta categoría no significa automáticamente que un producto carezca de valor nutricional.

Maeve Hanan, dietista y miembro de la Asociación Dietética Británica, analizó una lista habitual de compras y encontró varios productos considerados ultraprocesados. Entre ellos estaban unos copos de salvado que ella misma aseguró comprar para su familia debido a sus beneficios nutricionales.

Para Hanan, uno de los problemas del debate actual es presentar los alimentos bajo una visión excesivamente simplificada: saludable o perjudicial.

La especialista considera que este enfoque puede fomentar el miedo hacia determinados alimentos cuando lo importante es analizar el conjunto de la alimentación y el aporte nutricional de cada producto.

¿Una larga lista de ingredientes significa que un alimento es malo?

La respuesta de la nutricionista es que no necesariamente.

Que un producto tenga numerosos ingredientes o incluya nombres difíciles de reconocer no significa por sí solo que sea perjudicial. La especialista pone como ejemplo los populares nuggets de pollo.

Algunos de los ingredientes que pueden resultar extraños para los consumidores tienen funciones específicas durante la fabricación. Además, ciertas vitaminas y minerales deben incorporarse a algunos alimentos conforme a las normas vigentes en Reino Unido.

Entre ellos se encuentran sustancias como carbonato cálcico, niacina y tiamina añadidas a la harina blanca de trigo. También existen agentes gasificantes utilizados junto con bicarbonato sódico para conseguir que determinados rebozados sean más ligeros y crujientes.

Hanan señala que los ingredientes utilizados legalmente en estos productos deben cumplir las normas de seguridad alimentaria correspondientes.

Esto, sin embargo, tampoco significa que todos los productos ultraprocesados deban consumirse sin límites.

Los nuggets, mejor con moderación

Los nuggets de pollo pueden aportar proteínas, pero generalmente contienen más grasas y sal que una pechuga de pollo sin procesar. Por ese motivo, la especialista aconseja consumirlos con moderación y dentro de una dieta equilibrada.

La forma de acompañarlos también puede marcar una diferencia dentro del conjunto de la alimentación. Servirlos, por ejemplo, junto con zanahorias y otros alimentos puede contribuir a una comida más variada.

La idea central defendida por la nutricionista es que ningún alimento aislado determina por sí mismo si una dieta es saludable o perjudicial.

Lo fundamental sería observar los hábitos alimentarios mantenidos a lo largo del tiempo, procurando incluir variedad y alimentos pertenecientes a los diferentes grupos nutricionales.

El debate sobre los ultraprocesados continúa abierto. Aunque numerosos estudios han encontrado asociaciones entre su consumo elevado y distintos problemas de salud, todavía se investiga hasta qué punto estos resultados se explican por factores como el contenido de grasas, azúcar, sal y calorías o por características propias del procesamiento industrial.

Para los consumidores que recorren el supermercado intentando descifrar cada etiqueta, el mensaje de los especialistas apunta así hacia una visión menos alarmista: prestar atención a la calidad nutricional, mantener variedad y equilibrio y evitar convertir un único producto en el responsable de que toda una alimentación sea considerada saludable o poco saludable.

Fuentes varias

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