Obesidad podría afectar la memoria y elevar el riesgo de deterioro cognitivo, según revisión científica
La obesidad no solo representa un riesgo para la salud cardiovascular y metabólica, sino que también podría tener efectos importantes sobre el cerebro, la memoria y otras capacidades cognitivas. Una revisión científica publicada el 1 de septiembre de 2026 en Nature Reviews Neurology advierte que el exceso de peso, especialmente durante la mediana edad, está asociado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Los investigadores analizaron evidencia clínica y preclínica acumulada durante años para estudiar de qué manera la obesidad puede afectar distintas regiones y procesos del cerebro. Entre las zonas señaladas se encuentran el hipocampo, fundamental para la memoria y el aprendizaje, y la corteza prefrontal, relacionada con funciones como la atención, la toma de decisiones y el control ejecutivo.
Según la revisión, la obesidad puede provocar alteraciones metabólicas, inflamatorias y vasculares capaces de afectar el funcionamiento cerebral. Estos cambios pueden interferir con la actividad de las neuronas, las células inmunitarias del cerebro y la circulación sanguínea cerebral, generando efectos similares a algunos de los observados durante el envejecimiento y en enfermedades relacionadas con la demencia.
La obesidad en la mediana edad tendría un impacto especial
Uno de los principales puntos destacados por los especialistas es la relación entre la obesidad durante la mediana edad y el riesgo de desarrollar problemas cognitivos posteriormente.
Los autores indican que numerosos estudios clínicos han encontrado asociaciones entre el exceso de peso a lo largo de la vida y una disminución progresiva de determinadas capacidades cognitivas. Sin embargo, la obesidad durante la mediana edad parece representar un periodo particularmente importante para el riesgo futuro de demencia.
La revisión señala incluso que este riesgo podría mantenerse aunque una persona pierda peso en edades posteriores, lo que refuerza la importancia de prevenir y tratar la obesidad antes de llegar a etapas avanzadas de la vida.
Los investigadores también destacan que estudios de imágenes cerebrales han encontrado cambios estructurales y morfológicos asociados con la obesidad, algunos de los cuales han sido vinculados con un menor rendimiento cognitivo.
Inflamación y metabolismo podrían explicar parte del vínculo
Uno de los mecanismos estudiados es la inflamación crónica de bajo grado provocada por el exceso de tejido adiposo.
Este estado inflamatorio puede afectar tanto al organismo como al cerebro y alterar procesos relacionados con la comunicación neuronal, el metabolismo energético y la función vascular.
A esto se suman posibles alteraciones en el control de la glucosa, resistencia a la insulina y cambios en el funcionamiento de los vasos sanguíneos cerebrales.
La combinación de estos factores podría contribuir progresivamente a problemas en regiones vinculadas con la memoria, el aprendizaje y otras funciones cognitivas.
Los científicos también describen alteraciones en el hipotálamo, región cerebral encargada, entre otras funciones, de regular el hambre y el gasto energético. Según los investigadores, la obesidad puede producir un círculo perjudicial en el cual las alteraciones del hipotálamo dificultan todavía más el control del apetito y favorecen la persistencia del exceso de peso.
¿Perder peso podría proteger la memoria?
La revisión plantea que las intervenciones dirigidas a controlar la obesidad podrían convertirse también en una herramienta para proteger la salud cerebral.
Los investigadores analizaron estrategias relacionadas con cambios en el estilo de vida, tratamientos farmacológicos y procedimientos quirúrgicos utilizados contra la obesidad. Algunas de estas intervenciones han mostrado señales de mejoría en determinadas funciones cognitivas, aunque los especialistas advierten que todavía son necesarios más estudios para conocer con precisión hasta qué punto pueden reducir el riesgo de demencia a largo plazo.
Los autores consideran que comprender mejor esta relación cobra especial importancia debido al crecimiento mundial tanto de la obesidad como de las enfermedades neurodegenerativas.
La investigación no significa que todas las personas con obesidad desarrollarán problemas de memoria o demencia. La demencia tiene múltiples factores de riesgo y su aparición depende de una combinación de elementos genéticos, cardiovasculares, metabólicos, ambientales y relacionados con el estilo de vida.
Sin embargo, la evidencia analizada refuerza la idea de que mantener una buena salud metabólica durante las etapas intermedias de la vida podría tener beneficios que van más allá del corazón y ayudar también a preservar la función cerebral con el paso de los años.
Fuentes varias

