Tecnovisión

BepiColombo se prepara para llegar a Mercurio tras casi ocho años de viaje espacial

EUROPA.— Después de casi ocho años de travesía por el sistema solar interior, la misión BepiColombo se encuentra a las puertas de uno de sus momentos más importantes: la llegada a Mercurio, uno de los planetas menos explorados y más difíciles de alcanzar por su cercanía al Sol.

La misión, desarrollada conjuntamente por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), fue lanzada en octubre de 2018 a bordo de un cohete Ariane 5 desde la Guayana Francesa. Desde entonces, la nave ha recorrido cerca de 10.000 millones de kilómetros mediante una compleja trayectoria diseñada para reducir gradualmente su velocidad y permitir su inserción orbital alrededor de Mercurio.

BepiColombo lleva el nombre del ingeniero y matemático italiano Giuseppe “Bepi” Colombo, conocido por sus estudios sobre la peculiar rotación de Mercurio y por contribuir al desarrollo de trayectorias que facilitaron los primeros sobrevuelos de la NASA al planeta en la década de 1970.

Aunque Mercurio se encuentra relativamente cerca de la Tierra en términos astronómicos, llegar hasta allí y establecerse en órbita supone un desafío extraordinario. La fuerte gravedad del Sol acelera las naves que se dirigen hacia el interior del sistema solar, por lo que es necesario reducir velocidad antes de poder ser capturadas por la gravedad mercuriana.

Para lograrlo, BepiColombo ha utilizado propulsión eléctrica y una serie de asistencias gravitatorias mediante sobrevuelos de la Tierra, Venus y del propio Mercurio.

Una delicada etapa antes de entrar en órbita

Uno de los próximos pasos será la separación del Módulo de Transferencia de Mercurio, el componente que ha impulsado a la misión durante gran parte de su largo viaje.

La maniobra representa una fase crítica, ya que dará paso a operaciones que no han podido ser probadas completamente en condiciones reales.

Responsables de la misión han explicado que esta etapa será comparable con poner en funcionamiento una nueva nave espacial, pero en un entorno situado a millones de kilómetros de la Tierra y bajo condiciones térmicas extremas.

La llegada de BepiColombo tampoco se limitará a una única maniobra. Una vez capturada por la gravedad de Mercurio, la misión tendrá por delante varios meses de operaciones antes del comienzo oficial de la fase científica.

Dos naves para estudiar un mismo planeta

BepiColombo está compuesta por dos orbitadores independientes.

El Mercury Planetary Orbiter (MPO), desarrollado por la ESA, se concentrará principalmente en estudiar la superficie, composición y estructura interna de Mercurio.

El Mercury Magnetospheric Orbiter (MIO), desarrollado por JAXA, analizará el campo magnético y el entorno espacial que rodea al planeta.

La misión será pionera al colocar dos naves científicas independientes y plenamente operativas alrededor de otro planeta al mismo tiempo.

Mercurio se encuentra a una distancia promedio de aproximadamente 58 millones de kilómetros del Sol y completa una órbita en apenas 88 días terrestres. Su proximidad a nuestra estrella provoca condiciones extremas, con temperaturas superficiales que durante el día pueden alcanzar alrededor de 430 grados Celsius.

Por ese motivo, tanto el diseño de las sondas como la orientación de sus paneles solares han sido cuidadosamente preparados para evitar el sobrecalentamiento y los daños provocados por la intensa radiación solar.

En busca de los grandes misterios de Mercurio

Cuando comiencen las operaciones científicas, los instrumentos de BepiColombo permitirán elaborar mapas de alta resolución y estudiar con mayor precisión la composición, geología y evolución del planeta.

Los investigadores esperan obtener nuevos datos sobre antiguos procesos volcánicos, cráteres, el campo magnético y la exosfera, una extremadamente delgada capa de gases que rodea a Mercurio.

Uno de los mayores enigmas son las denominadas “cavidades” o hollows, depresiones observadas anteriormente por las misiones Mariner 10 y MESSENGER.

Estas estructuras parecen indicar que ciertos materiales de la superficie podrían haberse erosionado o evaporado con el paso del tiempo. Sin embargo, los científicos todavía desconocen cuál es exactamente el proceso responsable de su formación.

Hasta ahora, estructuras similares no han sido identificadas en ningún otro planeta del sistema solar.

BepiColombo será apenas la tercera misión dedicada a explorar Mercurio de cerca, después de Mariner 10 y MESSENGER. Su llegada promete inaugurar una nueva etapa en el conocimiento de uno de los mundos más extremos, enigmáticos y menos estudiados del vecindario solar.

Fuentes varias

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